Un millar de inmigrantes vive ya en asentamientos aunque su número se duplicará en marzo

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Limpieza de los asentamientos ilegales en Moguer.

Limpieza de los asentamientos ilegales en Moguer.

Casi un millar de inmigrantes convive en la actualidad en asentamientos chabolistas repartidos por toda la provincia de Huelva, un número que ha ascendido desde el mes de enero en más de 200 personas y, según las previsiones, “se incrementará” en los próximos meses al intensificarse la campaña de recogida de la fresa, periodo en el que en 2013 el número de inmigrantes rozó una cota mucho más alta que en el año anterior, con más de 2.000 inmigrantes aproximadamente en el mes de marzo, superando las cifras barajadas en las últimas cuatro campañas.

Según los datos recogidos a pie de campo por voluntarios de Cáritas y a los que ha tenido acceso Europa Press, las localidades donde se encuentran estos asentamientos son Palos de la Frontera, Moguer, Mazagón, Bonares, Lepe, Lucena del Puerto y Almonte, y la mayor parte de las personas que residen en estos núcleos chabolistas son de origen africano.

Así, durante la primavera, concretamente a partir de febrero hasta el mes de mayo, los asentamientos se ven más poblados, tal y como ocurrió en 2013. En el pasado año, concretamente en febrero, Cáritas contabilizó alrededor de 1.130 inmigrantes, 2.100 en marzo, 1.196 en abril y 1.500 en mayo, unas cifras superiores a las registradas en 2012, cuando en el mes de abril se alcanzó la cota más alta con casi 1.200 inmigrantes.

Normalmente desde septiembre a diciembre el número de inmigrantes suele ser homogéneo, según se desprende de los datos consultados, con una media de 700 personas, cifra que se alcanza tras descender esta población cuando culmina la campaña. Sin embargo, este número comienza a ascender a partir del mes de enero y alcanza su cota más alta durante los meses de marzo, abril y mayo, coincidiendo con la campaña de recolección de la fresa.

Desde Cáritas contemplan esta situación, colaboran con estas personas, prestándoles ayuda y asesoramiento, pero lamentan que “llueva sobre mojado” cuando ocurren incidentes como el incendio que tuvo lugar a finales de enero en un asentamiento en Lepe, que “ha vuelto a poner sobre la mesa la gravísima y cronificada realidad de este colectivo”.

A pesar de la respuesta “rápida y generosa” de las entidades sociales, las administraciones y la sociedad civil “no pueden esconder que se trata de un problema prolongado en el tiempo, al que nos hemos ido acostumbrando, y que nos deja en evidencia como sociedad”.

“INCAPACIDAD”

Cáritas considera que estos asentamientos chabolistas, expuestos esporádicamente a incendios como el ocurrido en Lepe, pero expuestos permanentemente a las inclemencias del tiempo, a la falta de saneamientos y suministros básicos, “son una herida social abierta en la provincia desde hace ya una década”, aseguran desde la entidad social, demostrándose, “una y otra vez, una obstinada incapacidad para resolverlo”.

“Son los derechos humanos los que están en juego, es de nuestra capacidad de acogida y de integración de lo que hablamos, es la utilización oportunista de mano de obra como una simple herramienta de la que se prescinde cuando ya no interesa”, enfatizan desde la asociación.

DISPOSITIVO DE ATENCIÓN

De igual modo, lamentan que, de cara a la inminente llegada de cientos de personas a las campañas agrícolas, “no se haya puesto en marcha ningún tipo de dispositivo de atención a estos temporeros, desde puntos de información hasta albergues temporales”. Por ello, insisten en la necesidad de encontrar caminos y medidas a medio y largo plazo que “transciendan la ayuda de emergencia y acaben de una vez con esta realidad de asentamientos”.

Así, desde Cáritas vuelven a mostrar su disposición a colaborar con las administraciones competentes en la puesta en marcha de planes integrales y de estrategias, a medio y largo plazo, “con el objetivo de evitar que ninguna persona se veo obligada a vivir en estos asentamientos chabolistas ni un solo día más”.

Pero mientras tanto, desde la entidad aseguran que seguirán ofreciendo su ayuda humanitaria, tal como ha venido haciendo hasta el día de hoy, a estos hombres y mujeres que “llegaron un día a trabajar a esta tierra y que han terminado hacinados en infraviviendas y en unas condiciones poco deseables”.

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