La Policía asegura que desde el principio sospecharon de alguien de dentro en el robo de hachís en la Aduana

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Zona trasera del edificio de Aduanas en la capital onubense donde se robó la droga. (Julián Pérez)

Zona trasera del edificio de Aduanas en la capital onubense donde se robó la droga. (Julián Pérez)

El inspector jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de Huelva, que estuvo al frente de la investigación del robo de una tonelada de hachís en la Nochevieja de 2012, ha declarado este miércoles en calidad de testigo en el juicio por esta causa, y ha asegurado que desde el principio sospecharon que los supuestos autores del robo tuvieron que contactar “con alguien de dentro” para perpetrarlo.

Durante la segunda sesión del juicio en el Juzgado de lo Penal número 4 de Huelva, el agente ha recordado que en primer lugar, tras el robo, llamaron al vigilante –acusado por estos hechos y el único de los 12 que continúa en prisión preventiva– y observaron el visionado de las imágenes que filmaron las cámaras de seguridad de las instalaciones.

En estas imágenes, según ha indicado este agente, “se ve cómo llegan los vehículos, cómo abren la cancela sin forzar nada y es evidente que la abrieron con un mando”. De igual modo, ha precisado que entraron “varias personas y que uno de ellos, con un pasamontañas, se dirigió a una de las columnas donde introdujo el código de desactivación, momento en el que se abrió la puerta y, de forma organizada, empezaron a sacar los fardos en muy poco tiempo”.

“Desde el primer momento se sospechó que había implicado algún trabajador de Aduana”, ha asegurado el agente, y ha remarcado respecto al vigilante que “seguramente fue amenazado” por algunos de los acusados, pero no cree que “las coacciones fueran tan contundentes para actuar de esta manera”, refiriéndose a la entrega del mando, del código y a la información dada de que había tal cantidad de droga en las instalaciones, ya que siempre no hay.

En cuanto a una llamada anónima realizada ese día desde una cabina cercana al edificio de Aduanas y registrada en las intervenciones telefónicas, en el que una persona “señaló que se iba a producir este robo y que una trabajadora de Aduanas había dado información”, el agente ha indicado que dedujeron que la había realizado el vigilante acusado, sin embargo ha reconocido que “no existe ninguna imagen” que lo pruebe.

A su vez, ha precisado que la investigación “se basó en cosas sencillas”, en la inspección ocular y en la declaración de los acusados, así como en el estudio de las llamadas entrantes y salientes de la zona en la que está ubicado el edificio de Aduanas y la finca de San Juan del Puerto, en la que se halló el remolque utilizado en el robo aquella noche.

VULNERACIÓN DE DERECHOS

Cabe recordar que en la primera sesión, todas las defensas, excepto el letrado del vigilante de seguridad, alegaron la vulneración de los derechos fundamentales durante el proceso, e incluso, la abogada de cuatro de ellos solicitó la nulidad del procedimiento al completo, basándose en la doctrina judicial del fruto del árbol envenenado.

Declararon siete de los cinco acusados, que negaron los hechos y, finalmente, el vigilante de seguridad se acogió a su derecho a no declarar y su letrado, Manuel Domínguez, le preguntó en sala “si había sido amenazado o coaccionado” antes de la vista.

El Ministerio Fiscal pide penas comprendidas entre once y tres años de prisión y multas millonarias por los delitos de hurto continuado, contra la salud pública, robo y tráfico de drogas.

En un principio fueron 21 las personas implicadas –18 detenidos por la Policía y tres que se entregaron voluntariamente– aunque fueron 14 los que han pasado por la cárcel. En concreto, los tres presuntos cabecillas de esta operación, denominada ‘Campanada’, que son los que se entregaron de forma voluntaria, salieron de la prisión este verano al decretar el juzgado de Instrucción número 5 libertad bajo fianza de 2.000 euros para cada uno.

Además de las detenciones se realizaron cinco registros en Huelva en febrero y se intervinieron tres vehículos de alta gama adquiridos en los días posteriores al robo. Ese mismo día se realizaron más registros en Sevilla, en la localidad sevillana de Carmona y en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), y días más tarde la Udyco de Sevilla arrestó a otro miembro del grupo investigado.

El juicio continúa en el Juzgado de lo Penal número 4 con más testificales aunque se prevé que este jueves quede visto para sentencia.

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