EL LABERINTO.
28-F sin seña de identidad.
[Javier Berrio]

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Javier BerrioDesde hace más de 30 años, la Junta de Andalucía tiene institucionalizado el 28 de febrero como Día de Andalucía. La lucha de los andaluces que se concretó el día 4 de diciembre de 1977 pasa desapercibida para una institución que sabe que en aquel momento la responsabilidad y reivindicación activa de un Estatuto pleno para Andalucía correspondía más al PSA y otras fuerzas que al PSOE. Por eso prefirió la fría y corporativa fecha que se celebra hoy a la combativa del 4 de diciembre. De hecho, tan siquiera eligió el día de aprobación en las urnas del Estatuto (20 de octubre de 1981), sino que prefirió la celebración del referéndum que daba vía libre al acceso de Andalucía a la autonomía plena del artículo 151 de la Constitución del 78, tan superada hoy día.
Sea como fuere y aunque existen fechas en la historia de Andalucía que podrían marcar su Día Nacional como unidad histórica, no creo que sea lo más importante en estos momentos.

La necesidad de llegar a construir una Andalucía llena en su poder político y que ese poder se refleje en el bienestar de los andaluces por medio del desarrollo económico e industrial, sigue en el aire sin que nadie se haga cargo de ello. Hoy debería ser un día reivindicativo en el que los andaluces, tomando conciencia de su identidad particular dentro del Estado español, exijan a la administración central y a la autonómica, todos aquellos beneficios que les corresponde y que les han sido enajenados. Pero para ello, antes de nada, Andalucía tiene que tener la voluntad de hacerse cargo de sí misma y de desarrollarse y trabajar duro por construir una tierra que en muchos aspectos aún está por hacer. No se puede esperar que todo venga de fuera, de los impuestos dee otras comunidades ni de subvenciones europeas.
El empresariado andaluz nunca ha tenido conciencia de Andalucía, al contrario de lo que sucede en otros territorios del Estado. La idea de que si a él le va bien a todos les va bien, sin percatarse de que el crecimiento debe ser global y que hay que atender a los legítimos derechos de los trabajadores y al progreso general del país de las ocho provincias, es una rémora que Andalucía ha arrastrado históricamente. Una Andalucía centrada en sí misma, no centrífuga respeto al Estado y abierta, a la vez, a las nuevas corrientes de ideas que nos puedan llegar de todo el mundo. Este 28 de febrero ha sido tan desperdiciado, como tantos otros, en holgar sin recordar que la tierra que sufre no va a lograr soluciones de forma espontánea ni por la buena voluntad de otros. Mi deseo sería ni un 28 de febrero más sin signo nacional porque, a la larga, es lo único que podrá redimir a Andalucía de su subdesarrollo histórico.

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1 comentario

  1. Cinta Zambrano Ruiz on

    Recuerdo a mis amigos del PA allá por el verano de 1979, de la Agrupación de Aguilar de la Frontera (Córdoba), aquellos cuyo símbolo era la mano abierta con los dedos separados. Recuerdo, ahora con nostalgia, que estaban llenos de ilusión y de fe de que desde aquellos momentos resurgiría Andalucía para todos los Andaluces. Todo quedó en una quimera. ¿La culpa?….tanto la herencia visigótica como la musulmana, por aquello de las camarillas para descabalgar a unos para subirse al caballo ganador los otros. Y no creo que haya otra cosa. La figura del señorito andaluz, aparentemente debilitada, quedó en el subconsciente de aquellos mercaderes y terratenientes, algunos con muchísima más fortuna que otros, que sacaron de su manual ladino, aquello de que en tiempos de convulsión, mejor no mudar. La prueba la tenemos en la misma Huelva…..¿Quién es el Presidente Eterno de la FOE?…..acaso es la persona con más lucidez o acaso simplemente la persona más influyente en la sociedad onubense….pues por ahí también van los problemas del estancamiento de Andalucía, y más cosas que se cuecen en las cocinas del PSOE para mantener cebados oportunamente sus pesebres.

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