TERETES.
Peritos o interventores.
[Paco Velasco]

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TeretesLa juez Alaya es incombustible. De tan claras las ideas, de tan robusto su pensamiento jurídico y de tan frágil su aspecto externo, uno no sabe si arroparla o si dejarla a su aire. En todo caso, mi admiración por la espléndida labor de la magistrada.

Si la causa era de un volumen espectacular, la juez se mete en otro charco. El investigar el papel de la Cámara de Cuentas de Andalucía en el asunto de la partida 31L. A través de un Auto, Alaya quiere desvanecer la sospecha de que la
Cámara pudo poner coto al fondo de reptiles. Y para este fin, encarga a peritos expertos, a la sazón interventores del Estado, un informe al respecto. Con este matiz, la juez desata el nudo gordiano esgrimido por los interventores. Que no
van como tales, sino como peritos. Más sencillo, imposible.

Los peritos de la Intervención no tienen por qué exceder, así, sus funciones institucionales. Por el contrario, gracias a su sabiduría sobre la materia, son capaces como pocos de actuar con imparcialidad profesional y, al tiempo, ampliar el informe ya acometido. En tanto la Cámara de Cuentas era, y es, el órgano fiscalizador que daba el visto bueno cada año a las leyes de Presupuestos que incluía el programa con las ayudas sociolaborales, cómo es posible que la luz
del Ejecutivo pudiera cegar a los integrantes del mismo para no advertir las irregularidades detectadas hasta que en 2012, estallado el escándalo, sí denunció el abuso de discrecionalidad –que no de arbitrariedad para no pillarse
los dedos de las dos manos- en la concesión de subvenciones.

El intento de huida de los interventores ha sido frustrado. Uno no sabe si los interventores pretenden lavarse las manos o esquivar tan engorroso asunto o evitar cualquier enfrentamiento con los poderes fácticos. Cualquiera puede
entender la diferencia entre Interventor del Estado como tal e Interventor del Estado destinado como perito. De igual manera que Abogado del Estado y Abogado del Estado que ampare al jefecillo de turno de ese Estado. O de esa Junta.

Y después, a por el Parlamento. Puestos a investigar, a saco.

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2 comentarios

  1. Cinta Zambrano Ruiz on

    Sr. Velasco, la Juez Alaya intenta hacer lo que puede para esclaracer tanta corrupción, mientras que otros que debieran actuar de oficio, interponen cortapisas amparándose en no sé que defecto de forma o uso no correcto del Derecho Procesal, en este caso, ¡una vez más! en la consulta de las Actas solicitadas ultimamente. A algunos les importa más “cogersela con papel de fumar” que esclarecer la verdad y la aplicación de la justicia sobre los delitos cometidos por políticos delincuentes (y ricos gracias a esa delincuencia consentida). No se desanime, como tampoco se desanima la Juez Alaya, y siga ilustrándonos con sus magníficos artículos.

  2. María García on

    Gracias por sus magníficos artículos, Señor Velasco. ¡Siempre resulta una verdadera incógnita saber la causa del porqué unas personas se van más a unos artículos que a otros, me imagino que debido a la magia de la propia vida!

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