Un programa de la Junta incorpora savia nueva al campo

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Un nuevo joven agricultor, Jesús Oria Ruiz, natural de Lepe, ha accedido a la propiedad de una parcela de la Zona Regable del Chanza. La firma de la escritura culmina así la concesión administrativa de una parcela de 11,53 hectáreas localizada en el término municipal de Ayamonte realizada por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural en 2006 y que ha favorecido la puesta en marcha de una explotación de cítricos con una producción anual de alrededor de 400.000 kilogramos de mandarinas.

Con la firma de esta escritura, como ha expuesto la delegada territorial de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Josefa González Bayo, son ya 24 los adjudicatarios que han adquirido suelo de fincas que estaban adscritas al extinto Instituto Andaluz de Reforma y Desarrollo Agrario (IARA) en el marco de una iniciativa con la que la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha promovido el nacimiento de hasta 77 explotaciones familiares agrarias en la Zona Regable del Chanza. Un programa en el que Huelva es pionera en el conjunto de Andalucía y que se ha saldado en la provincia con la concesión administrativa de un total de 664,72 hectáreas de titularidad pública que se extienden desde Ayamonte y Villablanca hasta Isla Cristina y Lepe, sin olvidar Cartaya y Aljaraque.

“Estamos ante una buena noticia, porque hoy se consolida el proyecto de un emprendedor que ha optado y que ha demostrado que tiene futuro en el campo y que nos ha ayudado a cumplir el doble objetivo de incorporar savia nueva a este sector estratégico para la economía de nuestra provincia y de que las tierras sean productivas”, ha señalando González Bayo.

La delegada ha ensalzado el “marcado carácter social” de estas adjudicaciones, porque, según ha insistido, por un lado, han permitido que estas tierras sean productivas; y, por otro, la incorporación a la agricultura de jóvenes emprendedores demandantes de su primer empleo”. Un capital humano que, según ha valorado, “con su esfuerzo e ilusión, ha aportado empuje, vitalidad, innovación y, por consiguiente, generación de riqueza a la comarca, a nuestro medio rural, en unos tiempos tan difíciles como los actuales”.

El proyecto contempla, como ha recordado la responsable de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural en Huelva, la asignación del suelo en régimen de concesión administrativa por un periodo de cuatro años en los que el beneficiario ha de abonar un canon. Una vez transcurrido este tiempo, el adjudicatario ya puede acceder a la propiedad de su parcela, con un precio de compra al que se le descuenta la cantidad pagada en los años anteriores. No obstante, con la mirada puesta en la continuidad de la explotación, en el caso de que el agricultor no cuente en ese instante con capacidad económica para hacer frente a la liquidación siempre puede optar por prorrogar la concesión hasta en 25 años bajo las mismas condiciones

Desde la Junta de Andalucía, con el fin de facilitar el acceso al crédito, se ha abierto, incluso, la posibilidad de suscribir hipotecas a favor de la Hacienda Pública. Esto es algo que, en palabras de Josefa González Bayo, “se antojaba necesario, dado que a la hora de conceder los lotes se primaba el acceso a personas con escasos recursos económicos y que, en consecuencia, pueden sufrir trabas a la hora de obtener préstamos bancarios”. También se han tenido en cuenta a la hora de resolver el concurso otros aspectos como la residencia en la zona, la formación mediante cursos para la incorporación al sector y la titulación agraria.

El perfil del adjudicatario

El perfil mayoritario de los concesionarios de estas 77 parcelas, que tienen, en su conjunto, una superficie media de 8,41 hectáreas y abarcan a seis municipios de la Zona Regable del Chanza, es la de un joven emprendedor, muchos de ellos hijos de agricultores que han encontrado en el sector una salida profesional y que prosiguen, de este modo, con la tradición familiar. Otro dato a resaltar es la incipiente incorporación de la mujer. En torno al 25 por ciento de estos asentamientos son dirigidos por ellas. Los cultivos elegidos, por su parte, van desde las fresas hasta los cítricos como la naranja o la mandarina, sin dejar atrás otros productos que se abren cada vez más paso en los mercados y que aportan el valor añadido de la diversificación al campo onubense. Entre ellos, los nectarinos, los caquis, los aguacates, las frambuesas y los caquis.

 

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