Espectacular peregrinación de la Hermandad del Rocío de Moguer

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Autoridades tras el develado del r+¦tulo de la calle MoguerCientos de vecinas y vecinos devotos de la Virgen del Rocío participaron el pasado domingo en los actos centrales de la peregrinación anual de la filial moguereña ante la Blanca Paloma, una cita que este año cobró especial protagonismo al develarse el nuevo rótulo de la calle Moguer y un azulejo del Año Platero.

Con la asistencia de numerosos moguereños y moguereñas que habían peregrinado con su hermandad para rendir pleitesía un año más a la Reina de las Marismas, sobre las 12 horas se realizó el develado del rótulo de la nueva Calle Moguer en el real del Rocío, una denominación que sustituye el antiguo nombre de Las Carretas, y que supone de alguna manera recuperar la nomenclatura que durante siglos ha mantenido la calle desde la que se inicia el emblemático Camino de Moguer.

La familia rociera moguereña, con su directiva en pleno encabezada por el hermano mayor, Manuel Morales, acudió en masa a este acto que estuvo presidido por el alcalde de Almonte, José Antonio Domínguez y el presidente de la Matriz de Nuestra Señora del Rocío, Ignacio Reales, contando también con la asistencia del alcalde de Moguer Gustavo Cuéllar.

Hay que recordar que esta modificación en el nombre de la calle se inició a partir de la solicitud formulada ante el Ayuntamiento almonteño por Rocío Iglesias, miembro de la directiva de la hermandad de Montemayor, que se movilizó para conseguir, tras una reunión mantenida con el alcalde de Almonte y la posterior aprobación por el pleno de ese Ayuntamiento, que la calle Moguer volviera a estar presente en la aldea, un hecho que en palabras del hermano mayor de Moguer, Manolo Morales, «llena de orgullo y agradecimiento a este pueblo que lleva cuatro siglos acudiendo a su cita con la Blanca Paloma».

Tras el develado del rótulo, la comitiva se encaminó a la casa-hermandad de la filial moguereña donde se recogieron varas y estandartes, para encaminarse ya todos en orden hacia la ermita de la Virgen de Rocío, donde el párroco de Moguer José Manuel Raposo ofició la misa.

Finalizado el acto religioso, todas las autoridades y los rocieros moguereños se congregaron frente a la fachada de su casa-hermandad, en la que se develó un magnífico azulejo que reproduce íntegramente el capítulo XLVII de Platero y yo titulado El Rocío, en el que el premio Nobel describe con su exquisita prosa poética la devoción moguereña hacia la Blanca Paloma, un capitulo que se inicia así: «Platero -le dije-, vamos a esperar las Carretas. Traen el rumor del lejano bosque de Doñana, el misterio del pinar de las Ánimas, la frescura de las Madres y de los dos Fresnos, el olor de la Rocina…».

Este azulejo artístico ha sido financiado por el Ayuntamiento de Moguer en el marco del programa conmemorativo del Año Platero, «para llevar la obra más universal de Juan Ramón Jiménez a esos rincones a los el Premio Nobel dedica alguna de las páginas más gloriosas de la literatura universal», como afirmó el Alcalde de la ciudad del poeta, Gustavo Cuéllar quien también «agradeció tanto al Ayuntamiento de Almonte como a la Hermandad Matriz su decisiva colaboración que ha hecho posible esta gran jornada para los rocieros moguereños, así como el cariño con el que siempre tratan a la hermandad filial de Moguer».

Los numerosos peregrinos moguereños que asistieron a este nuevo acto cargado de emoción y de fe rocieras, disfrutaron de una jornada verdaderamente inolvidable en la que también estuvo presente la ingente sombra poética de Juan Ramón y con ella el recuerdo a su obra más universal.

 

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