DESDE BARCELONA.
Símbolos, rías y Huelva.
[Jordi Querol]

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El período barroco trajo consigo, entre muchas otras cosas, el gusto por monumentalizar la ciudad. A partir del siglo XVII, en las capitales de los estados europeos los monumentos surgen por doquier; los palacios y las plazas (normalmente con la estatua del rey en su centro) proliferaron masivamente. Más tarde y con presupuestos más reducidos, el resto de ciudades también imitó este camino.
Independientemente del significado de los monumentos, cuando estos son bellos y están bien ubicados, realzan el espacio público donde se asientan y los ciudadanos nos embelesamos contemplándolos. Algunos de ellos acaban siendo símbolos estupendos que no sólo sirven para engalanar las ciudades donde se encuentran, sino también para identificarlas y recordarlas. El Arco de Triunfo en París, la sirena de Copenhague, la estatua de Eros en el Piccadilly Circus de Londres, la Fuente de Cibeles en Madrid, la Sagrada Familia en Barcelona son verdaderos emblemas de las ciudades que los cobijan. En Huelva, si solicitáramos a diferentes ciudadanos que nos apuntasen el nombre del monumento de su ciudad que consideran más significativo, seguramente una gran mayoría mencionaría la estatua de Colón.
En la actualidad, las urbes modernas se inclinan hacia los monumentos tecnológicos. Paradigmas de este hecho son la torre Eiffel en París, el puente Golden Gate en San Francisco, las desaparecidas torres gemelas del World Trade Center en Nueva York, y la cúpula del Reichstag de Berlín, por mencionar sólo unos pocos. Son obras sin rostros, sin espadas y sin coronas que expresan nuevas realidades.
Con caballos o sin ellos, todas estas construcciones quedan adscritas para siempre en el paisaje de las ciudades que las acogen formando una unidad inseparable; cuando desaparecen, algo que ocurre muy pocas veces, la humanidad entera las llora.
Hay un tercer grupo de monumentos, el formado por los que no existen pero que habitan en nuestros sueños. Yo, desde hace muchísimos años tengo uno en mi cabeza: me gustaría ver en Huelva un singular y esbelto edificio de cristal. Siempre me lo imagino de noche con la mayoría de sus ventanas llenas de luz y ubicado en la ría, exactamente donde hoy desgraciadamente aún está Fertiberia; algo así como el Hotel vela de Barcelona pero muchísimo más alto. Un edificio brillante y espectacular que, desde la ría más distinguida y también más castigada de la tierra, diera la bienvenida a todos aquellos que anhelasen gozar de esa estupenda ciudad marinera y descubridora. Un edificio alto, refinado, bello y elegante que con orgullo simbolizase para siempre a Huelva, esta ciudad que tanto queremos muchos.

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