EL ESTERO.
Tus grandes éxitos.
[J. J. Conde]

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[J. J. Conde]
El Estero
“Ne me quitte pas, ne me quitte pas”… Olvidarte no puedo, María Trinidad. ¿Abandonarte? Tampoco puedo. Al revés, te hago en el París de tus primeras andanzas, junto a Jacques Brel, Edith Piaf y la existencialista Juliette Greco. Con tu “Guitarra” a cuestas, confidente tuyo, tu compañera. Claro que, con tu “Tercer amor” todo pasó tan de soslayo que “su piel y mi piel nunca se llevaron bien”. Y es que tú, de los de dentro, proclamas a los cuatro vientos que ”El alma no venderé”. Que lo llevaste a cabo, me consta. “Te quiero con locura, sí”. No me lo digas de esa manera, María Trinidad. Ya sé que todo lo dices y todo lo haces “A mi manera”. Y que un revuelo de canciones, todas a tu manera, se posan hoy en la ventana para que las acoja mi débil corazón. Algún día yo también me marcharé, sin hacer ruido, como el de “Un hombre marchó”, allí donde pudiera observarme y oler la mar.

En un “Vals de otoño” multicolor en el que las ganas se desatan te añoro, María Trinidad. En esa estrofa de danzarinas notas, en ese vaivén tan nuestro. Que cuando le aseguras al mundo “Yo no soy esa”, tiendes a inclinarte del lado donde yacen los libres y en donde los libres se hacen aún más libres, y así poder exigirle al otro “Ayúdala”; para que en las conciencias no se manifieste el rechazo y tan sólo se mire a los ojos, que relatan que es el espejo de las almas. “Escúchame”… Ya sabes que lo hago. Desde ese viejo sillón al que aludes. Te escucho, te oigo, no te quepa la menor duda, María Trinidad. “¡Ay, Señor!” Que entre tanta desesperación siempre se vislumbra la luz del sueño. Déjame soñar. “Dejadme, dejadme soñar”… Tú sueñas ya, María Trinidad. Sólo te pido que me cuentes tus sueños, porque “Mañana”, como tú lo hiciste, también reclamaré yo la ausencia de los duelos. Pues, “las cosas, de frente, cara a cara”.

“Yo confieso” lo que confiesas tú. Y en esa confesión la vida en un pañuelo de márgenes doloridos. Podría confesarte, por ejemplo, que te quiero, María Trinidad… “Te amaré, te amo y te querré”, susurras mientras muero por ese amor que intensamente duele, y “Llueve, duele y llueve” en la congoja de tu górgoro y de tu quiebro, en la soledad que todo lo puede; “Cuando la lluvia cae” y el consuelo desaparece, y el desvelo inunda tu casa “de lluvia, amor y fuego”. En el jardín. ¿Qué guardas en tu jardín? ¿Acaso una estrella caída? Uno tras otro los “Amores” se van marchando, María Trinidad. “Como las olas del mar”, aseveras tú. Ya ves que el amor prendido en las orillas se desgaja a cada caricia del nácar de la espuma. Y se baña el amor, y se confunde silencioso por entre las onduladas del agua…

“Ne me quitte pas, ne me quitte pas”… Tus grandes éxitos marcaron para siempre mis grandes alegrías, y también mis grandes tristezas, Mari Trini.

(En el recuerdo de María Trinidad Pérez de Miravete Mille, Mari Trini, fallecida el 6 de abril de 2009)

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4 comentarios

  1. María García on

    NO Hay mayor éxito que SER BUENA PERSONA, y Mari Trini lo era…a parte de sus grandes canciones.

  2. María García on

    Señor Conde, la sensibilidad es escasa en nuestros tiempos, pero los corazones son muy inteligentes como decía Tolstoi: ” A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa”, ” La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón”, ” No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”.

    Esta música para Mari Trini.

    https://www.youtube.com/watch?v=JtA9Js-22ko

    ¡ Qué gran inteligencia la literatura rusa!

    Saludos Cordiales.

  3. María García on

    ¡Precioso recuerdo bañado en amores sublimes!, bellísimo su artículo Señor Conde, me quedo sin palabras…Toda una Señora Mari Trini, su gran sensibilidad nos llena el alma, todavía quedamos personas que la recordamos, aunque se merecería que fuesen muchas, dio mucho y no recibió todo lo que merecía…pero Mari Trini es de las minorías selectas como otras personas…pocas pero muy selectas, con almas inconfundibles en una amanecida del mar.

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