TERETES.
SICAV/NOCAV.
[Paco Velasco]

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TeretesEsto de las SICAV es como el “to be or not to be”. Ser o no ser. He ahí la cuestión. El manido chascarrillo del comunista que comparte todo menos lo suyo, es, en realidad, la consagración de la debilidad del ser humano en cuanto las tentaciones hacen mella en su ánimo y se hacen proclives al zambullido en la apetitosa mar de los deleites carnales. Lo mismo da la izquierda más sucia que la derecha más casposa. Lo refería magistralmente José Saramago: todo cielo tiene su demonio y todo paraíso su tentación. Que nadie se cuelgue medallas ni que proclame el de esta agua no beberé, que las insignias imposibles acaban por hendirte el pecho y la falta de agua conduce irremisiblemente a la muerte.

Alguno de UGT pudo decir, en un momento determinado, aquello de sí podemos. Y vaya que pudieron. Y pueden. Pudieron seguir viviendo a cuerpo de sultán y ahí se mantienen pese a las ventoleras transitorias provocadas por las escaramuzas de algunos jueces despistadillos. En tanto, siguen anclados en sus amores al pueblo y en la defensa de los intereses de los trabajadores. Noli me tangere.

El caso del eurodiputado de Izquierda Unida, el señor Meyer, entra de lleno en la tipología de los popes que predican pureza y castidad a sabiendas de los vicios de la corrupción y de la lascivia desenfrenada. La colocación de fondos en las denostadas sociedades de inversión de capital variable, ha sido el píloro enfermo que ha permitido el paso de alimentos en mal estado del estómago al duodeno.

Uno se pregunta que si el SICAV es legal, por qué la destitución fáctica del señor Willy. Por el NOCAV. En IU, el SICAV es símbolo de la maldita especulación financiera, el arma de los ricos para escaparse en la oscuridad, la sublimación de la casta de los millonarios sin escrúpulos. Y claro, como los demagogos labran en tierras pantanosas, el fango acaba por engullirlos.

La vida es así de dura. Comprueben el SICAV/ NOCAV del Tribunal de Cuentas. Sí caben/No caben más familiares de altos cargos. Por mucho que nos digan que el acceso ha sido legal, nadie se cree que la puerta de entrada sea la principal y sí el portoncillo rinconero por donde salen los cubos de desperdicios.

El maestro Kant escribió que la virtud más poderosa es la que garantiza vencer la tentación, y que esa virtud no existe. Me apunto. Por más que algunos vean en la caída en tentación la satisfacción postrera de sus carencias materiales. Por cierto, por qué Meyer se va y no es acompañado por otros peregrinos del SICAV, léase Montoro, Valenciano o Rosa Díez. O es que para ellos impera el NOCAV.

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