Exposición de Virginia Saldaña en Ayamonte

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Z1(Texto y fotos: José Luis Rúa) Una eclosión de muestras de pintura de diversos autores, está provocando la sorpresa y admiración de los muchos aficionados, familiares y amigos de los artistas, al presenciar cada una de las estas exposiciones. En este caso la visita ha estado dirigida a la casa-estudio de la autora ayamontina Virginia Saldaña, ubicada en la zona más alta del típico barrio ayamontino de La Villa.

Z2. su estudio.Z3. Virginia Salda+¦a.Z4. Virginia Salda+¦a en la azotea.Z5. ambiente en la terraza. Z6. ambiente general.Virginia ha querido por un lado complacer a su madre y por otro hacer una muestra trabajosa pero muy original. Y es que desde hace algunos años Manuela, su madre, ha tenido metido entre ceja y ceja ver la obra de la niña expuesta entre esas paredes blancas de su azotea con esas vistas al rio y a la blancura de su pueblo, amén de compartirla con esa ciudad de estrellas situadas algo encima.

Y a la caída de la tarde se abren las puertas de la casa-estudio y uno puede ir observando las obras que recuerdan otras exposiciones, colgadas en la frescura del patio o en los espacios amplios de la azotea. Cuadros de paisajes que hacen confundir la realidad con el óleo o la imaginación con el entorno. Y al lado, enfrente o por los patios inferiores, esas figuras humanas reposando en el silencio y que se nos muestran como la nueva propuesta de Virginia. Es quizás como una vuelta sobre el pasado, la figura, pero ahora con mucho más color, más luminosidad, más figura si cabe.

“ Al descubierto” como ha titulado la exposición, o quizás al “relente” al amparo de ese anochecer extraño de este mes de agosto, o a cuerpo descubierto en pos de una humedad impropia de estos días. Los cuerpos se lucen y se muestran tal cual en busca de la próxima luna de agosto. Pero también alguno de sus trabajos, los de mayor volumen, se cobijan dentro del estudio, reposando de otras cuestiones y abiertos a las nuevas miradas.

Esta nueva propuesta de Virginia como ella misma define, “ es un retorno a la simplicidad natural de los placeres sencillos y una invitación al espectador a redescubrir la belleza oculta bajo el manto de lo cotidiano.” Una oportunidad para acercarse a esta sala trabajada especialmente por su familia, para colgar de las paredes y el viento, lo de ayer y lo de hoy, en esta nueva versión de la pintora ayamontina de La Villa, Virginia Saldaña.

Hasta el 23 de agosto y tan solo a la caída de la tarde, el espectador puede ser visitante de honor de una muestra que camina a paso lento por las azoteas de las casas blancas que parecen colgar de un barranco.

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