Mirar crecer novilleros entre los árboles de la mansedumbre

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(Foto: Espínola)

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Texto: Javier García-Baquero www.ambitotoros.blogspot.com) Hay que veces que los árboles no dejan ver el bosque, como hay veces que el ganado no deja ver a los novilleros, pero hay veces que entre la maraña de mansos desrazados y con guasa de los siete novillos de una mala tarde se pueden ver las virtudes y los defectos de una terna de novilleros animosa y dispuesta.

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La novillada de Cayetano Muñoz fue guapa y mala, pero mala de las peores en mucho tiempo, con un quinto manso pregonao, (¿Desde cuando no usábamos la adjetivación con los nefandos epítetos? Tiene narices que debamos emplearla para hablar de los utreros de un amigo) y el resto sin raza, sin clase y todos a menos.

Entre esos regalos se pudo ver la mejor disposición de Lama de Góngora, su regusto en los detalles, la facilidad para el toreo al natural y su innata elegancia en el albero. Sus dos toros no dieron opciones, embestidas sin clase, que obligaban al toreo rápido y sin embrujo. No es un torero que nunca vaya a estar muy mal y hoy no pudo estar cumbre. Con la espada es un torero de segundas estocadas, algún día le pesará. Dice un julay amigo mio que es un defecto muy de “todos” los que apodera Santa Ellauri. ¡Oju, no tiene guasa la gente!

Miranda dijo quien quiere ser ante tres malas pécoras, miren el DRAE y entenderan por que lo digo, que no regalaron dos embestidas fiables, ni le permitieron siquiera emocionar con su valor. Entre lo inservible de su lote unido el tercer novillo, (me cuesta escribir “el de regalo” que eso fue un auténtico “regalito”), pues entre esas ramas de descompuestas embestidas, miradas, guadañas por los tobillos y embestidas por el pecho, el de Trigueros dejo muestras de un importante toreo fundamental por verónicas, de la solidez de su toreo al natural, de su la estructura en las faenas cuyo norte siempre es poder a los animales en la boca de riego, de la personalidad en todas suertes, tafalleras “mirandinas”, “manoletinas abernardinadas”, en todas los lances imprime su personalidad. Además lo vimos toda la tarde pendiente al quite, atento a la lidia de los compañeros y subalternos, presto a la ayuda y ligero de manos y pies. A este torero le ha entrado el toreo de siempre en la cabeza y eso es un don. La Puerta Grande es una anécdota, pero que sigan anécdotas como esta, que en cuatro actuaciones lleva cuatro por la puerta que mira al Puente de Punta Umbría. Continuamos para bingo.

Entre tanta cosa, ver a Roca Rey en su segunda novillada con picadores deslumbra. El triunfador del ciclo de novilladas sin de La Merced es un portento de colocación, de manejo de los trastos de conocimiento de los terrenos. A su primero lo toreó con gusto hasta que se fue de naja. Conoce todos los resortes del toreo este niño sabio. Pases cambiados para iniciar una faena, de rodillas para empezar la del parado sexto, al hilo de las tablas con el manso, en los dos tercios con el encastadito, todo una paleta de argumentos variados y soluciones de matador de toros cuajado.

Y entre lo accidentado de la tarde, una aclaración, Actúo bien la presidencia, que un toro sea manso no permite su devolución, se lidia como buenamente se pudo. Luego empresa y torero deciden echar el sobrero, se consulta a los dos compañeros del cartel, que consienten, se calman los ánimos del respetable respetado, y se espera al final de la novillada para hacerlo efectivo. Nada que decir.Sólo preguntar ¿Quien pagó la fiesta?

FICHA TÉCNICA

Toros de la ganadería de Cayetano Muñiz que no dieron juego en ningún momento

Lama de Góngora, de celeste y oro con remates blancos. Aplausos y una oreja

David de Miranda. Una oreja, aplausos y una oreja en el sobrero.

Andrés Roca Rey. Vuelta al ruedo y una oreja.

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