VENTANA DEL AIRE.
Cinema Park.
[Juan Andivia]

1

Hubo un tiempo en que Huelva capital tenía varios cines de verano. Estaban el Terraza Palacio, el Jardín Cinema, el Saltés, el Central Cinema, el Apolo y, muy especialmente, el Cinema Park. En la provincia han existido hasta hace poco en casi todos los pueblos. Recuerdo los de Paterna, Punta Umbría, Moguer, Bollullos, La Palma y en toda la sierra, por descontado. Pero han ido desapareciendo y, ahora, se ofrecen como algo exclusivo.

El Cinema Park, que pertenecía a la misma empresa privada que el Gran Teatro y los Cines Apolo, que estaban al final de la Isla Chica, casi enfrente de la iglesia de la Virgen del Rocío, era un espacio singular. Su emplazamiento era el que ahora ocupan los pisos que están en los soportales frente al bar La Copa, en el entorno de La Palmera (entonces gorda, enorme y sin podar).

Como todos, disponía de un ambigú y de sus sillas alineadas con un pasillo central y, al final, tenía algunas mesas para consumir pescado, pepitos o las patatas fritas, que se podían llevar también de un establecimiento contiguo que las hacía maravillosamente. De hecho, son las mejores que recuerdo, no sé si por su calidad objetiva o por la nostalgia de un itinerario que me llevaba y traía del colegio y del paseo del chocolate.

Pero lo característico del sitio era su frondosidad externa e interna. Por dentro, las paredes estaban cubiertas de buganvillas, enredaderas, lantanas, dondiegos y jazmines. Era un jardín nocturno con una pantalla, olores y pretextos para salir en verano con la familia.

La cabina estaba también recubierta de hojas verdes, con puntos rosas y rojos y amarillos, donde se abrían paso dos agujerillos cuadrados, necesarios para la proyección de las películas y sus NODO correspondientes.
Tenía dos puertas, la principal y otra más hacia la actual calle tres de agosto, que estaba reservada al personal y a los proveedores. Entre ambas, se encontraba la taquilla. Pero toda la fachada estaba cubierta asimismo de numerosas lianas que no dejaban ni un trozo de pared al descubierto: todo era verde verde y ni siquiera había sitio para la cartelería que, en esos tiempos, acompañaban sobre todo a los estrenos.

Supongo que hablo de los años sesenta, o antes. No he sabido guardar una información que ahora me parece valiosa y de la que dispuse entonces con toda preferencia.

Es lo que pasa con el presente, que cuando se revaloriza, ya ha escapado y solo nos quedan los recuerdos aunque, esto sí, probablemente idealizados.

Compartir.

1 comentario

  1. Había otro más, el Cine Colón, en la Alameda Shundeim o Sundheim, que se veía desde el cabezo por encima del colegio Funcadia, próximo a la ubicación del centro comercial de El Corte Inglés.
    Saludos

Leave A Reply