Rita Martínez expone en la Galería Passage

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z1(Texto: José Luis Rúa)  Ante un calor tan desconocido como abrasador, hoy era mejor quedar a hora temprana, en una terraza a cubierto del agobio y con algo fresco que tomar para engañar a nuestra mente. La Plaza de la Laguna, en Ayamonte, a esas horas, se antojaba magnífica y un poco de aire fresco era una bendición más que agradecida.

z2z4Escuchar a Rita Martínez, licenciada en bellas artes, hablar con esa seguridad y esa claridad de ideas, facilitaba mucho las cosas. Desvelaba su mundo y me permitía adentrarme en cada uno de los dibujos que cuelga en Galería Passage. Una mujer que respira inquietud por todos sus poros, que lucha consigo misma cada vez que se enfrenta a una cartulina en blanco, que comparte espacio e investigación con colegas que se reúnen en torno a Crea 13 de Sevilla. Porque Rita, después de pasar diez años de su vida en las aulas, de regentar sus propios establecimientos, de identificarse con la misma vida, vive en Sevilla, aunque Ayamonte le queda cerca.

La inquietud, el deseo de expresarse sin cortapisas, el dominar perfectamente la técnica y las enseñanzas recibidas, le permiten crear a partir de sus emociones, sus sentimientos, para que su vida quede reflejada en un instante. Lucha con el trazo, derrama lejía y tintas como lágrimas en algún atardecer, se hace inmensa con lápices y carboncillos, como una prolongación de sí misma. Y esa visión que tiene de los modelos al natural en la cortas tardes sevillanas del otoño, junto a su cargamento de emociones y sentimientos, le hacen terminar dibujos que unas veces hablan del bien y otras del mal, de humanidad o barbarie, de sensualidad o ternura. Así es como Rita Martínez convierte un trozo de cartulina en un fragmento de su misma vida.

Y en la hora definitiva, en el momento de la creación o de la lucha consigo misma, Rita trabaja rápido porque hace dibujo rápido y lo hace bajo el paraguas de su estado de ánimo. Siembra el suelo de bocetos ya hechos, los conjuga, los define. Se viste de poesía. Se rodea de su música melancólica. Se mete en situación y comienza a embellecerlos. Ama el rojo, la fuerza, la pasión, el fuego de la supervivencia. Y al final del proceso, nos quedan esas obras que hoy cuelgan en la Galería, esa exposición “ Trazo Vivo” donde se puede interpretar la defensa personal ante el propio mundo, el deseo de desahogarse, lo placentero o lo sensual.

Convive con artistas, con dominadores de la expresividad, con poetas capaces de conjugar los versos con el color, la palabra con el pincel. La editorial “ El cangrejo pistolero” da cabida a la libre interpretación de poemas nuevos, de gente nueva, de inquietudes nuevas que buscan la publicación entre sus cuatro paredes. Y todos colaboran y hacen que cada publicación sea un mundo nuevo y distinto, único para el poeta y para los ilustradores. Es un mestizaje creativo. Es Perfopoesia.
Y la mucha gente que ha pasado a visitar su obra, no ha podido quedar indiferente ante semejante colección de sensaciones. En alguna de ellas el escepticismo ha quedado patente, pero en la inmensa mayoría, la exclamación ha sido el código de barras de esta primera muestra en público de la obra sorprendente de Rita Martínez. Un éxito tan enorme como su propia creatividad.

 

 

 

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