Arcángel, arrollador en la Bienal de Sevilla

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(Foto: Vanessa Gómez/ABC de Sevilla)

(Foto: Vanessa Gómez/ABC de Sevilla)

Gran actuación la del cantaor onubense Arcángel en la Bienal de Flamenco en Sevilla. La mayoría de los críticos se vuelcan en elogios hacia Arcángel, al que reconocen los aires nuevos que trae al flamenco, con una fusión entre el pasado, el presente y el futuro.

Alberto García, en ABC de Sevilla, arranca su crónica diciendo que “la ligazón que hizo en la primera mitad de la noche fue para sacarle el pañuelo. Arcángel se le apareció a la Bienal para anunciarle cómo hay que renovar el cante desde sus adentros. Y que lo que vale de verdad es arrojarse sin miedo, cantar en el filo de la navaja, inventar sobre las tablas, empezar un tercio sin tener claro todavía por dónde lo vas a terminar”.

Como otros críticos, destaca el momento que más concentró la atención del público, cuando cantó a capella en el patio de butacas sin previo aviso. “Le faltó el último empujón, pero dejó firmada la escritura –escribe en ABC Alberto García–. Ese momento fue clave. Salió al patio del teatro, a pelo, a hincharse de cantar por bulerías caracoleras. Se comió a la gente. Se salió de sus registros de cantaor y se puso el traje de artista. Aquello se venía abajo. Justo para coger el estoque. Pero siguió dando pases. Ése fue su único error. No saber terminar la faena. Se apalancó otra vez por tientos y, sobre todo, en una canción por bulerías con aroma de guajira sobre el poema del niño que se confiesa de Juan Cobos Wilkins que no encajó en el ambiente. Ese era el momento de reventar por fandangos. Media docena y para dentro”.

Por su parte, el crítico Manuel Bohórquez dice su crónica en El Correo de Andalucía: “…lo cierto es que Arcángel cantó muy bien anoche, sobre todo en la primera media hora, en la que se peleó como un jabato con pregones de Macandé y Caracol, que acabó con un fandango pintero. Por momentos me recordó al Caracol de los primeros años, cantando con una ligazón increíble y metiendo el fuelle como él. Y pensé que iba a ser la gran noche del cantaor onubense en la Bienal”.

La crónica también recoge el momento culminante de la actuación: “Tras este cante, un prodigioso solo de guitarra de Dani de Morón y Miguel Ángel Cortés y el cantaor sorprendió a propios y extraños apareciendo en el patio de butacas con Los Mellis y Agustín Diassera haciéndole compás por bulerías. Y ahora sí. El público vibró con él y sus bulerías, sobre todo por tenerlo tan cerca. No fue algo improvisado, estaba previsto. Pero el efecto fue bueno y Arcángel volvió al escenario para continuar con su recital, un concierto algo largo, variado, en el que hubo grandes momentos y otros no tanto, como suele pasar en recitales largos. Encarrilando ya el final, destacó en las alegrías y en las bulerías finales, en las que brilló un Agustín Diassera estupendo toda la noche. El público aplaudió con fuerza y el cantaor se fue satisfecho. Sin embargo, no se puede hablar de una gran noche de Arcángel, al menos no la que él sabe que necesita en Sevilla, donde aún hay quienes piensan que no es cantaor de flamenco, sino de otra cosa. Y sí lo es, aunque Sevilla no se calentara anoche. No se calentó, pero sí se embelesó. Y es que Arcángel canta tan bien que embelesa”.

 

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