Espartaco y Andrés Romero no defraudan en la Pinzoniana

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(Foto: ambitotoros.blogspot.com)

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(Texto: ambitotoros.blogspot.com)  Gran tarde de toros la vivida este sábado en Palos de la Frontera. Calor casi veraniego y casi lleno en los tendidos para ver el regreso de Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ y al rejoneador onubense Andrés Romero. Ninguno defraudó y Espartaco cortó cuatro orejas a sus astados y Andrés Romero dos.

(Foto: ambitotoros.blogspot.com)

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JuanAntonio Ruiz ‘Espartaco, de azul marino al estilo pinzoniano, echó por delante a uno de Núñez del Cuvillo que salió manseando. Recinto capotero con buen juego de brazos. Faena a derechas de mucho temple ante un toro que no regaló dos embestidas. El mal uso de la espada impidió al de Espartinas tocar pelo.

Andrés Romero, con casaca granate, brindó a Espartaco su primer toro, un buen ejemplar de Albarrán. Anduvo muy firme con Cheque y puso banderillas en una peseta, que diría el clásico, con Cantú y con Bambí. Con Chamán puso cortas de riesgo y mató bajó tras un intento.

Al tercero, un pavo castaño de Juan Pedro, lo brindó Espartaco a su hijo. Espartaco lo toreó a placer en series de mucho temple y con muletazos largos y poderosos, remates por molinetes y pases del desprecio mirando al respetable. Faena de espacios y tiempos de otro tiempo. Media tras pinchazo y las dos primeras orejas para el de Espartinas.

Jabonero y descarado el cuarto, segundo de Juan Pedro, al que Espartaco, tras brindar a Emilio Muñoz, fue ahormando la embestida. Primero por la izquierda y luego por ambos pitones. Tremenda conexión y una faena de maestro que, tras estocada y descabello, le volvió a valer a Espartaco para cortar otras dos orejas.

Brindó Andrés Romero a su equipo de auxiliadores y mozos el último toro de su temporada. Dos rejones de castigo y una faena intensa llegando al culmen con Guajiro, dejándoselo llegar mucho al orientado Albarrán. El rejoneador onubense consiguió salir con piruetas en espacios inverosímiles, lo que le valió para cortar dos orejas de mucha fuerza.

El sexto de la tarde fue un mal bicho que no pasaba y no quería coles. Espartaco se puso en novillero desde las largas cambiadas de rodillas y lo metió en el canasto a base de pundonor y raza encastada de figura del toreo. Sacó muletazos por el imposible derecho, pero volvió a pinchar.

Pero ese no fue el final, porque se echó al sobrero de Albarreal y Espartaco se inventa una gran faena con la que corta otras dos orejas.

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