Abraham Levy inicia en Mazagón la aventura de ir hasta Cancún remando

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Momento de la salida oficial del puerto de Mazagón(Texto y fotos: José Antonio Mayo Abargues)  El 8 de enero, Abraham Levy, un joven mexicano de 33 años, llegaba a Mazagón para preparar una aventura singular: navegar a remo y en solitario de Mazagón a Cancún (México), en un bote oceánico equipado con lo más avanzado de la tecnología de navegación del siglo XXI, que ha sido construido en un astillero inglés. Levy enseguida se integró en Mazagón, donde hizo muy buenos amigos que le han echado una mano desde su llegada a esta localidad hasta el mismo momento de la salida.

Rumbo a Cancún con Mazagón al fondoLevy planificó a diario su viaje en la oficina que OceanCat tiene en el puerto de Mazagón. Desde allí, y con la ayuda de Mónica Asensio, se gestionaron todos los trámites burocráticos, el traslado del bote desde su país a Mazagón, la adquisición de materiales y víveres, así como la difusión mediática de esta travesía. Pero el retraso de la llegada a Mazagón de la “Cascarita”, que así es como se llama esta embarcación, coincidió con unas condiciones meteorológicas adversas, y sus técnicos le aconsejaron posponer la aventura y esperar a unas condiciones más propicias, por lo que Levy tuvo que regresar a su país el día 7 de abril, un día antes de cumplir su visado de estancia en España.

El día 30 de septiembre, Levy regresaba de nuevo a Mazagón para retomar la preparación del viaje, y unas semanas después ya todo estaba listo para iniciar esta aventura. Hoy a las 15:15 horas se hacía a la mar, acompañado de numerosos barcos que lo fueron a despedir hasta la ruta de Canarias.

Este aventurero recorrerá una distancia de 9.000 kilómetros, remando doce horas diarias con dos remos de fibra de carbono de tres metros de longitud. En principio hará dos escalas, una en La Gomera y otra en Barbados, y el tiempo estimado de la travesía es de cuatro meses, aunque va preparado para estar en el mar seis meses.

El bote lleva una cabina hermética, pesa 180 kilos, tiene 7 metros de eslora, 1,6 metros de manga y está construido en fibra de carbono. Está equipado con la más sofisticada tecnología de navegación, comunicación y seguridad. Lleva placas solares para cargar dos baterías de litio, un teléfono móvil vía satélite a prueba de agua, polvo y golpes. Además, lleva dos desalinizadoras alimentadas de la energía de los paneles solares; si fallaran estos paneles lo puede hacer manualmente, pero implicaría pasar buena parte del día bombeando. Se alimentará de comida liofilizada (deshidratada), que será hidratada con agua de mar purificada y otros productos que tienen elementos que los calientan sin necesidad de fuego. Solo en alimentos la “Cascarita lleva más de 700 kilos a bordo, un lastre para el que se necesita mucha fortaleza física. Esta travesía se puede seguir en tiempo real en su web www.abrahamlevy.com.

Abrahan Levy conversando con el autor de este artículo.

Abrahan Levy conversando con el autor de este artículo.

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