TERETES.
Ruina moral y económica.
[Paco Velasco]

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TeretesLa ruina económica es la consecuencia de la debilidad técnica de una administración. La ruina moral es el resultado de la falta de fe de los administradores. Una y otra ruinas comportan caída, decadencia o perdición. La mentira puede causar la ruina de un gobierno, del mismo modo que la ruina de un gobierno es la causa de males generales. En este punto, cuando el mal se generaliza, la ruina preludia la devastación y, a su vez, ésta anuncia una destrucción más extendida.

La prensa pone en evidencia la fragilidad argumental del presidente del Gobierno. Asegura éste que la salida de la crisis es inminente. La realidad desmiente al mandamás. Todavía quedan años de tasas de paro muy elevadas. Estamos iniciando la hecatombe de una mentira insostenible. La economía española se halla en estado de shock. Circula por un carril de tierra y baches en un camión de amortiguadores rotos y con un conductor que ni
siquiera obtuvo el carnet para turismos.

El acabóse de la nulidad. El colmo de la negligencia. El súmmum de la estulticia. La cúspide de la incapacidad. La coronación de la indigencia política. En 2015, no se verá una recuperación por sí misma sostenible. Y abundo en que, así y todo, se va a requerir años de políticas acertadas. Es decir, políticas con tino y no estrategias desatinadas. Es decir, estrategias adecuadas y no prácticas esperpénticas. Es decir, empresas que se sostengan en virtud de un nivel de competitividad indiscutible. Es decir, una banca solvente que financie el progreso y no la retroacción. Es decir, unas autopistas de la información y de la innovación que traspasen campos trillados por la rutina. Es decir, una voluntad indomable de reducir la ratio de endeudamiento. Y así. Que no, la ruina económica empobrecerá a todos y la indigencia campará por barrios hasta ahora acomodados. Que no, diremos que nos hemos labrado nuestra ruina económica con el yugo de la torpeza y de la impericia.

En cuyo caso, lectores, el sistema educativo mostrará las entrañas de su fracaso y el régimen democrático exhibirá la dimensión de sus carencias y de sus vergüenzas. Una ruina económica suele descansar sobre bases blandas, huecas, mullidas, esponjosas. Estas bases se iteran, y reiteran, en el camino de la inmoralidad más despreciable. ¿Por qué, articulista? Porque se juega con la vida de los demás, lector. Porque la vida de los demás es sagrada. Porque todos tenemos derecho a construirnos nuestro futuro. Porque nadie puede esclavizar nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro espíritu. Por eso. Por eso, la ruina, lejos. Económica y/o moral, la ruina, muy lejos.

Sin embargo, está tan cerca como la inmunda balsa de fosfoyesos, o tan próxima como el escándalo Gürtel o los cursillitos millonarios de formación paupérrima, o tan denigrantes como las negras tarjetas de Blesa y el enchufismo indecente de miles de asesores que dan cero y cobran por miles.

Ruina, sí. Económica y moral.

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