TERETES.
La manzana.
[Paco Velasco]

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TeretesSu nombre va ligada al pecado original y a la ley de la gravitación –permítanme gravedad- universal de la mancha que anuncia en nuestros cuerpos la corrupción de las clases. La manzana del edén preludiaba la mordida de la corrupción transfigurada en la fruta envenenada que la reina dio a comer a Blancanieves. En el epicentro del engaño, la crueldad vestida de perfección, de roja brillantez y de dorada discordia. La maldad personal siempre se asoció a esta pomácea apetitosamente comestible. La rotunda solidez del fruto enmascaraba la sórdida despensa del cesto de la putrefacción.

La manzana se recogió, además, como atributo erótico en la antigüedad clásica. Griegos y romanos equiparaban la acción de tirar manzanas con declarar el amor. Un amor, acaso efímero, que transita desde la deslumbrante belleza que nos solivianta los sentidos hasta la marchita imagen que azuza nuestra desesperación por los estragos del tiempo mal empleado. La áurea manzana que llevó a la destrucción de Troya condujo a la tiranía contra la que se rebeló el arquero Guillermo Tell. Entre los manzanos se barrunta el deseo prohibido al que se rinde la voluntad débil de los tentados.

La manzana podrida irradia su reprochable cara hacia las limpias compañeras del zurrón del pastor. Todas terminan contagiadas de la enfermedad insana de la primera. Decía Azorín que el carlismo es un mal que se supera leyendo y viajando. Del mismo modo que el nacionalismo es una erupción barata que desaparece en el escenario del mestizaje, del plurilingüismo y de las cualidades individuales. La manzana política está provocando la náusea generalizada de una ciudadanía que piensa bien y vota mal.

Los aires que soplan no favorecen el esplendor de la manzana. Por el contrario, sus diferentes variedades reclaman climas templados con suficientes horas de frio invernal. En el calor de las noches de la España de los partidos petimetres, no es posible el cultivo eficaz. La bondad de su carne e incluso de su mondadura son combatidas por el uso aterrador de sus semillas ácidas capaces de transformarse en cianuro mortal al contacto con los jugos gástricos de quienes emplean el poder dado como artefacto de descomposición moral.

Si los responsables de todas las instituciones de nuestro país no toman medidas drásticas, la manzana democrática mostrará a todos sus tripas supurantes. Será el momento de la llegada de paracaidistas de la dictadura más atroz. En cuyo caso, la manzana de oro izará la bandera de la discordia y del disenso para provecho de los oportunistas y fascistas de siempre, que se esconden tras la cruz del torrejón y de la cara del bayo oscuro de los salvapatrias mediáticos.

Mucho ojo con la manzana. Que las que duermen en el instituto de la corrupción terminan podridas antes que después. Que la granada tiene menos seguidores. Que los púnicos sucumbieron al poder imperial de los romanos.

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1 comentario

  1. María García on

    Su intelectualidad se aprecia, Señor Velasco, no es sólo que Usted sea un Jurista, sino un gran intelectual, por la Categoría que demuestra sería Usted un magnífico Rector de Universidad, aunque creo que no le apetecería mucho el puesto. Desde luego Murillo y Zurbarán nos da una verdadera clase de Vida, al lado de ellos no sabemos nada. ¿ Cómo sabían ellos tanto?.

    Marco Aurelio: ” El mundo no es más que transformación, y la vida, opinión solamente”. ” Todas las cosas se hallan entrelazadas entre sí y su común vínculo es sagrado y casi ninguna es extraña a la otra, porque todas están coordinadas y contribuyen al orden del mismo mundo.”.

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