Carta al director: Maltrato deportivo al número uno del bádminton español

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Pablo Abián, en el Campeonato del Mundo.

Pablo Abián, en el Campeonato del Mundo.

La Selección Nacional Absoluta de Bádminton, que disputará entre los días 11 y 15 de febrero la final del Campeonato de Europa por Equipos en la ciudad belga de Leuven, no contará inexplicablemente en sus filas con la presencia del mejor jugador de la historia del bádminton nacional, que acumula desde el pasado mes de mayo de 2006 sin ceder en la pista ante un jugador español tanto en competición nacional como internacional. Pablo Abián suma ya nueve años manteniendo en su raqueta la hegemonía y el orgullo de ser hoy día el primer jugador que logró conseguir un triunfo en unos Juegos Olímpicos y que actualmente, siendo el número 48 del ranking mundial, lucha por representar a su país por tercera ocasión consecutiva en unos Juegos, los de Río de Janeiro 2016.

A pesar de todos los éxitos que ha brindado y sigue brindando al deporte español, Pablo Abián vuelve a sufrir en una ocasión más el maltrato deportivo por parte de la Federación Española de Bádminton, al no formar parte del combinado que participará en el Campeonato de Europa por Equipos. La institución que representa al bádminton español prescinde en su plantel del actual número 48 del mundo en detrimento de los jugadores Ernesto Velázquez (233) y Luis Enrique Peñalver (297).

Una decisión arbitraria que atenta directamente contra el fomento del deporte y la competitividad, y que tras conocerse la misma, no ha dejado indiferente al bádminton nacional. Clubes, jugadores y amantes de este deporte han invitado a la Federación Española de Bádminton a través de redes sociales a que dé una explicación oficial al respecto.

Nadie entiende lo que está sucediendo con Pablo Abián. Esta decisión, es un hecho más de los muchos que durante estos tres últimos años se han ido produciendo, sin que hasta la fecha se haya dado explicación ni justificación, seguramente porque la explicación es tan arbitraria que no se puede decir, o tan intencionada e interesada que es inconfesable. Tanto si la razón es una u otra no se puede ni debe mirar hacia otro lado, máxime en un mundo como el deporte con unos valores nobles, y en unas instituciones que además de la obligación por velar por esos valores son sustentadas por dinero público principalmente, y por tanto deben regir criterios de objetividad, transparencia y eficiencia. Con los debidos respetos todo esto brilla por su ausencia.

La ruptura de la Federación Española de Bádminton con Pablo Abián comenzó tras la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. A pesar de que Pablo Abián ha manifestado y demostrado su compromiso como lo demuestran sus resultados, desde entonces, y sin encontrar explicación que lo justifique a pesar de pedirlo reiteradamente el jugador del Recreativo Bádminton IES La Orden, viene sufriendo la dejadez y el desamparo por parte de la Federación Española. Hecho que motiva que Abián se vea obligado a costearse prácticamente todos y cada uno de sus campeonatos internacionales para tratar de representar a ¿su Federación? y a España en Río de Janeiro 2016.

A sus 29 años de edad, Pablo Abián “sigue rejuveneciendo para reservarse otra plaza en la final”. Palabras de elogio de la Federación Europea de Bádminton hacia el jugador albiazul tras clasificarse para la final del Internacional de Suecia celebrado hace tres semanas donde finalmente se colgó la medalla de plata. Gran mérito para Pablo, teniendo en cuenta que la Federación Española de Bádminton está ninguneándolo, teniendo con él un trato vejatorio e inexplicable y al que a día de hoy la Federación Española de Bádminton no ha dado justificación. Un caso difícil de entender de una Federación con un jugador de élite.

El sueño de cualquier deportista es tratar de representar a su país en la máxima competición internacional. Para ello tienes que prescindir de otros caminos para tomar el que te lleve hacia el objetivo. Son muchos años de trabajo, viajes, cambios de residencia, entrenamientos, fracasos, obstáculos, sufrimiento…, todo ello para intentar llegar al ansiado destino. Pablo Abián comenzó a golpear el volante con seis años de edad en la Escuela San Íñigo de Calatayud y, desde entonces, iniciaría una andadura de éxitos hasta convertirse hoy día en una referencia para todos los deportistas que aún están empezando y que también anhelan llevar tatuado en la parte derecha de su camiseta el escudo de su nación ante los ojos del mundo entero.

En este caso, ‘quien siembra, no recoge sus frutos’, puesto que a Pablo Abián no le permiten cruzar la meta a través de selecciones subjetivas y sin argumentos. Además del mal ejemplo que causa en las jóvenes promesas que llegan desde abajo y están comprobando qué es lo que hay, y que el esfuerzo hoy día sirve de poco, y el merecimiento no está asegurado. ¿Qué manera es ésta de fomentar el deporte? ¿Nadie pone solución a estas injusticias o quizá esto es el Bádminton en España?

Para ello, las máximas instituciones deportivas, como son el CSD y el COE, deberían de tomar cartas en el asunto, y valorar qué está ocurriendo en el bádminton dando explicaciones ante uno de los despropósitos más descarados de los últimos años.

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