TERETES.
La dictadura de la no ideología.
[Paco Velasco]

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TeretesAquel franquista irredento que fue Gonzalo Fernández de la Mora, franquista donde los hubo y destacado impulsor del inmovilismo, escribió, sin sonrojarse, “el crepúsculo de las ideologías”. El libro reflexionaba, es un decir, sobre la muerte de las ideas y opiniones relacionadas con las organizaciones políticas o sociales que ya despuntaban una década antes del fallecimiento del dictador. En plena época de despegue de la tecnocracia, la ideología constituía un arcaísmo formal de algunos grupos transgresores que pretendían imponer una democracia como “si no existiera”.

El sustrato de reivindicación se abonaba con las tesis del desarrollismo industrial y turístico de la España que se abría al mundo exterior. El poder dominante se cuidaba muy mucho de evitar cualquier tipo de abordaje y, a este fin, trataba de legitimar con leyes ad hoc y a través de mecanismos artificiosos de transformación epidérmica, que las verdaderas creencias y los valores auténticos pasaban por el tamiz de los vencedores de la guerra. Fuera de ese perímetro, cualquier tipo de pensamiento oscurecía la verdad oficial y, en consecuencia, debía ser reprimido.

Aquella década de los sesenta del pasado siglo revolucionó a la sociedad española pero dinamitó los usos políticos mundiales al compás de un nuevo debate intelectual. Así, la guerra de Vietnam, la primavera de Praga frente al invasor soviético, la cultura maoísta china, el París de mayo del sesenta y ocho, la matanza de Tlatelolco, el recrudecimiento de los conflictos raciales en Estados Unidos, la llegada del hombre a la Luna o la fuerza devoradora de un grupo de melenudos como los Beatles. Las ideologías cambiaron al compás de las libertades que se reclamaban y del antitotalitarismo que se exigía.

La ideología va íntimamente ligada a la sociedad real por encima de la sociedad oficial que se nos quiere vender. Cualesquiera manifestaciones que desprecian la simple calificación entre gente de derecha y de izquierda, rezuman fiebres de despropósito utilitarista y antidemocrático. No solo lesionan los derechos individuales y colectivos sino que impregnan de veneno mortal las palabras y los gestos.

En el inicio del tercer milenio d.C., el auge de la tecnología puede difuminar la esencia de los valores y de las creencias. Sin embargo, las ideologías, más o menos clandestinas, seguirán siendo piedra angular en un mundo humanizado que se aferra a la reflexión. Ser de izquierdas en España pasa por defender el ecologismo, la laicidad, el antimilitarismo y
la rebelión contra la oligarquía bancaria. Ser de derechas sitúa a sus defensores en una posición de aceptación de las diferencias sociales, de individualismo, de confesionalidad, de propiedad privada, de conservadurismo y tradicionalismo o de competitividad como impulsora de la economía. Ello, sin caer en clasificaciones blindadas.

La existencia de partidos que rechazan esa dicotomía izquierdas-derechas en aras de mostrar una imagen no maniqueísta, me produce repelús. Detrás de sus programas en sempiterna construcción/deconstrucción, soplan vientos de organizaciones ultraístas que levantan muros de intolerancia, de insolidaridad y de tiranía apenas encubiertos con sus modos y vestimentas de clases económicamente pobres. Resulta curioso observar cómo los grupos de extrema derecha de España hacen coincidir sus ideologías de cascatestas con su ropaje de violencia indisimulada. Son pocos y mal avenidos. Por fortuna. En cambio, la izquierda extrema luce sus escarapelas de fingida modernidad tras el cortinaje de medios amarillistas que se prestan a la difusión de sus doctrinas con tal de satisfacer sus objetivos de índices de audiencia.

Servidor puede generalizar. Mis pocos lectores pueden interpretar y comentar al gusto. Pero eso de que todos PODEMOS, me suena mal, rematadamente mal. Por lo que digo sobre el que las ideologías no han muerto. Ni morirán.

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3 comentarios

  1. Inés del Mar on

    Y tanto que demasiado profundo; con demasiados adjetivos calificativos y descalificativos para concluir en una obviedad, reinventando el Contrato Social de Rousseau y 1984 de Orwell; y confundiendo Ideología con los códigos mafiosos de cualquier camarilla.

  2. que sabe naide on

    Tal y como Ud. analiza en su artículo, es evidente que una gran parte de la sociedad avanza ideologicopolíticamente hablando al ritmo de que avanza la sociedad, y va tomando posiciones distantes a las tradicionales izquierda – derecha. Pero en absoluto esa postura es la de PODEMOS, la cual es manifiestamente izquierda radical.
    Gran parte de la sociedad está viendo y tomando conciencia que empiezan a aparecer partidos de la llamada TERCERA VÍA, que le dan un valor importante a la auténtica democracia, que quieren una auténtica separación de poderes, que asumen que la economía de mercado es la única que puede mantener a un país en el estado del bienestar, que proclaman que los impuestos sólo se deben exigier en la justa medida de una administración no derrochadora. En esa línea están apareciendo partidos como CIUDADANOS o UPyD, a los que los medios de comunicación (controlados muchos de ellos por posiciones establecidas o como bien dice ud. por los aumentadores de la cuota televisiva) no dan cancha, porque es evidente que si llegan al poder van a desmontar el chiringuito, y hay ya mucha gente viviendo de la política y el servilismo partidista en este País.

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