Laberinto social.
Carta a un político decente.
[Federico Soubrier]

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Federico SoubrierEstimado representante público:

Me veo en la obligación de dirigirle esta carta por si usted verdaderamente existe, dado que si eso realmente sucede, tengo que pedirle disculpas y se las pediría en mi nombre y en el del resto de los habitantes de este país.

Cuando tildamos a aquellos de los que ha quedado demostrado que han robado dinero público o eludido tributar el que debían, de canallas, sinvergüenzas, maleantes y otras cosas peores, que a veces incluso hacen alusión a sus familiares, pobrecitos que casi nunca tienen que ver con el asunto en cuestión, le estamos incluyendo a usted en el mismo saco y eso no es correcto, es más, es un desacierto y un manifiesto desatino.

He de decirle que en este país no llegamos a darnos cuenta realmente que cuando se comete ese tipo de delitos es exactamente como si nos robasen dinero de la hucha de nuestra casa a base de martillo, ese que hemos ahorrado con tanto esfuerzo. Pero afortunadamente para los malos políticos, que no es su caso, los españoles desde nuestra más profunda ignorancia no consideramos que el Tesoro Público nos pertenezca a todos y a cada uno de nosotros por igual. Lo consideramos algo ajeno y etéreo, si no, otro gallo cantaría.

De igual manera, nuestra estúpida permisividad nos llevó a no darle importancia, a que los que no tienen su decencia, incumpliesen sus promesas electorales. Pero como les dimos la mano, se tomaron el brazo, y ahora no es que las incumplan, es que implementan justamente lo contrario de lo prometido, llevando a cabo políticas con las que jamás habrían sido elegidos. Curiosamente no se les cae la cara de vergüenza, es más se ríen de nosotros los muy…

Usted, que no ocupa su cargo porque gane más dinero que en su antiguo puesto de trabajo, que tendría alguno, ya que hay quienes pasan por su vida laboral viviendo únicamente del cuento y eso, a mi entender, no debería ser ni medio legal. Usted, que tampoco ocupa su cargo por razones de horario flexible e incontrolado. Usted, que no ha intentado sacar provecho de su posición, en favor de sus familiares, amigos o cuenta bancaria. Y usted, que no ha aprovechado las tarjetas para correrse juegas gastronómicas, etílicas o sexuales, no merece que lo despreciemos y ser insultado en todo tipo de foros.

Como buen político decente, que antepone y se preocupa sobre todo del bienestar del ciudadano y una vez conseguido esto se mata a trabajar por el progreso del país, no merece sentirse mal, y sé que se debe encontrar incómodo rodeado de esa gentuza, planteándose cada día si vale la pena que lo cataloguen como churra y no como merina, optando finalmente por continuar en el cargo, ya que los españoles nos merecemos su esfuerzo.

Desde aquí y públicamente, si usted existe, le envío mis más sinceras disculpas y le prometo continuar mi búsqueda para depositar a su nombre mi más ferviente voto en las urnas.

Sin otro particular, felicitándole porque a la vista está que quedan pocos como usted, si es que realmente existe, le envió el más cordial de los saludos.

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