Laberinto social.
País de zoquetes
[Federico Soubrier]

0

Federico SoubrierLa Real Academia Española, esa que “limpia, fija y da esplendor”, confiere al término zoquete varias acepciones. Me quedo con dos. La primera, en castellano, “Persona que tarda en comprender”, y la segunda, en paraguayo, “Cargo Público”.

No resulta raro que ambas definiciones tengan algo que ver. Lo más curioso es que entre los muchos altos cargos públicos, algunos de los cuales están de mierda hasta las cejas, han sido tan espabilados, nada zoquetes, que se han situado estratégicamente en la opulencia e instaurado en el poder desde las primeras elecciones en el año 77. Unos pocos incluso lucrándose mientras hundían a un país de los otros zoquetes que no se daba cuenta, y sigue sin dársela, de la gran tomadura de pelo que ha sido esta democracia, al menos hasta el día de hoy.

Esta España de programas del corazón, fútbol y frikis de todos los colores, que mataría a Antonio Machado de un disgusto, conquistada a la inversa por Latinoamérica a base de telenovelas que emboban a nuestros ancianos y a sus nietos, los cuales no tienen más remedio que tragárselas en familiar compañía, ha permitido que cercene el futuro cultural de sus jóvenes y que los que han logrado terminar carreras campen por el extranjero, diseminando el poco capital que le queda al pueblo para completar sus conocimientos y plantar en el exterior todo el dinero que hemos invertido en su educación.

No solo la televisión y los cargos públicos que permiten la emisión de su programación, evidentemente seleccionada por los niveles de audiencia, son los culpables. Si hoy en día viviese Cervantes se moriría de hambre vendiendo un par de ejemplares de “Don Quijote” al tiempo que alucinaría con las ventas de “Ambiciones Reflexiones” de Belén Esteban, señorita que si no hubiese tenido la suerte de encontrarse con el im-prezionante Jesulín, antes torero y ahora actor, quizá se encontraría en el mismo carro de muchas chicas paradas y dedicadas a esparcir currículos por las grandes extensiones comerciales o cualquier destino que puedan considerar más o menos propicio, a sabiendas de que los puestos normalmente son cubiertos por personas allegadas a miembros de la empresa.

El pequeño sector que se interesa por la cultura en este país se encuentra con que todo lo que la transmite tiene un coste elevadísimo. La economía de las personas de a pie no les permite ni comprarse un rolex para ver la hora ni tampoco libros para enriquecer su intelecto, cuestión que ya de salida no le interesa a los cargos públicos instaurados en la poltrona. Teniendo en cuenta que un lector medio puede devorar al menos un libro semanal, es lógico que ese que se suele comprar al año se pierda en una interminable pista de préstamos de esos de “te juro que te lo devuelvo” y el autor termine decidiendo que no le resulta rentable el tiempo empleado en crear su obra, ahora descargada gratuitamente o sus copias ilegales vendidas a bajo precio, en el caso de los profesionales del cine.

La gran expectación que ha provocado en España, donde casi nadie se ha leído el anteriormente citado Don Quijote, la famosa trilogía ’50 sombras de Grey’, lo mismo termina mejorando el sexo de las mujeres españolas y de sus afortunadas parejas que devoran la obra, una sola para todos que va de mano en mano o esperan ver la peli con impaciencia. Pero vaya por delante que la Academia de la Salud de la Mujer y la Sociedad para la Investigación en este campo en EEUU, en su último estudio muestra los posibles efectos secundarios de esta novela erótica, citando entre otros alcoholismo, desórdenes alimenticios, promiscuidad y relaciones abusivas. Lo cual viene a refrendar los gustos de nuestra sociedad en cuanto a expectativa cultural.
No me ha sorprendido en absoluto la detención en una sala de cine mexicana de una mujer por masturbarse mientras proyectaban el medio centenar de sombras, la razón será que vamos cuarenta años por delante y valga de ejemplo el suceso descrito magistralmente por Camilo José Cela en “La insólita y gloriosa hazaña del Cipote de Archidona”.
Los zoquetes (cargos públicos) nos la están dando, pero nosotros, los zoquetes (duros de entendederas) nos lo estamos mereciendo.

Compartir.

Leave A Reply

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies