VENTANA DEL AIRE.
Credo.
[Juan Andivia]

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Como en esta campaña electoral de tira la piedra, encaja y responde, habla y levanta la voz, promete y promete se dejará, como viene siendo habitual, lo más importante sin decir, utilizaré esta columna para hablar de lo que todo el mundo piensa que es lo esencial y muy pocos nombran: la educación, origen de todas las virtudes y de todos los males; y aprovechando que no he pertenecido ni pertenezco a ningún partido político.

1.Creo en una educación que forme en valores y en un ejercicio responsable de la libertad.

2.Creo que hay que fomentar la estima, el respeto y el prestigio social que merecen los profesores y profesoras, imprescindibles para alcanzar una educación de calidad. No es lógico culpar a la educación de todo y no exigir que sean los mejor preparados quienes se encarguen de ejercerla.

3.Creo en la necesidad de la colaboración entre las direcciones de los centros, las familias y el profesorado. El objetivo común debe aunar esfuerzos y reivindicaciones.

4.Creo en el respeto absoluto a la elección de los padres y madres y a sus convicciones morales, sin que esto merme la optimización de los recursos públicos y su planificación.

5.Creo que siempre hay que escuchar a los estudiantes y asegurarnos de que ellos se sienten escuchados. Ninguna persona aprenderá a hacer lo que no han hecho con ella.

6.Creo que para que la más importante empresa, que generará todas las empresas posteriores, funcione y produzca cuanto queremos hay que apostar por la figura del líder pedagógico, con autoridad, formación continua, respaldo de la administración y reconocimiento de su tarea importantísima.

7.Creo en la formación de los padres y madres para una mejor y más efectiva participación en la educación de sus hijos en la familia y en la escuela.

8.Creo en la pluralidad de modelos educativos, para que se pueda optar por el que se considere más conveniente, sin menoscabar la dedicación preferente de los fondos públicos a la escuela pública.

9.Detesto cualquier injerencia ideológica, venga de donde venga.

10.Propongo centros educativos que sean, y así lo reflejen en sus proyectos educativos, ambiciosos, que busquen mejorar cada curso, abiertos, sedes de la cultura y el encuentro ciudadano del entorno.

11.Aspiro a que todos seamos pluralistas y no discriminadores, de manera que no se excluya a nadie por su procedencia, raza, religión, ideología o nivel económico; y también porque se ha de capacitar al alumnado para vivir en un mundo en el que toda persona respetable sea digna de respeto.

12.Creo en una gestión democrática de los centros; en una escuela pacífica, que busque la convivencia en armonía y la resolución nunca violenta de los conflictos; y exigente, en aras de perpetuar la excelencia, entendida como el nivel máximo posible y deseado por cada individualidad.

Y finalmente, como aquel ministro de educación que fue Ángel Gabilondo, creo en un gran pacto educativo y que “las convicciones hay que llevarlas a los presupuestos”.

Si alguien firma este programa, aunque solo sea durante los días de campaña, le ruego que me inscriba inmediatamente en su organización, para colaborar y llevar a la práctica todos y cada uno de esos principios durante cuatro años, excepto el pacto que ha de durar varias generaciones. El país que todos queremos lo necesita.

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