Laberinto social.
Mientras jodo no barro.
[Federico Soubrier]

0

Federico SoubrierEsta frase, que soltaba mi amigo Salvador cada vez que nos encomendaban un trabajo diferente al que solíamos realizar y que hacía alusión a lo que respondía la criada cuando el señorito o algunos de sus hijos la requería sexualmente antes de preñarla y mandarla a Madrid con un bombo y algunas monedas, ha sufrido en la actualidad una gran transformación, convirtiéndose en ”Mientras barro para dentro, jodo a todo el que puedo”.

La verdad es que es lamentable vivir en un país en el que la corrupción no hace más que echar espuma a borbotones como una olla de bazofia que hierve levantando a cada rato la tapadera y lanzando un nuevo y pestilente eructo.

En ambas frases siempre el jodido es el de abajo, el más pobre, en ese sentido la filosofía se mantiene, pero ahora los jodones no siempre son señoritos de derechas, a veces incluso son “mindunguis” venidos a más por intereses a nivel local, provincial o nacional.

Ya no importan las siglas, ni las tendencias ideológicas, partidos políticos, sindicatos, empresarios y allegados a la realeza, todos tienen sus ovejas negras y lo asumen con total naturalidad, sin darle la menor relevancia, viniendo a suplicarnos, eso sí con arrogancia, el voto para que sus emporios se sostengan, manteniendo alta la cabeza en señal de irrisorio desprecio hacia un pueblo que a la postre los mantiene como un cabrón consentido permitiéndoles sus mofas.

Esa vomitiva sarta de mentiras que nos vienen a ofrecer lo que antes se nos quitó y que saben de antemano que no cumplirán, o en su caso volverán a suprimir, denota la poquísima vergüenza de quienes tenían que estar pidiendo perdón a cada momento por el comportamiento de los suyos y a veces incluso el de ellos mismos.

No entiendo cómo se puede tener la desfachatez de echar en cara al oponente el olor a podredumbre que llevas en tu mismo traje y quedarte tan campante.

Hoy, la criada sería jodida y además machacada, bien sanitariamente, bien con la educación de su hijo o más bien ventilándose entre unos y otros el dinero de sus impuestos. Pero esto da igual, ya que nadie sería perseguido por semejante desfachatez o se designaría a un cojo para que se encargase de llegar tarde cuando el tema hubiese prescrito.

Mi amigo y yo hablábamos por entonces sobre las muchas ratas y comadrejas que había en el país. Hoy que él no está, lo echo de menos, y lamento que no podamos comentar que de aquellos quedan algunos especímenes y que esto se ha vuelto una plaga.

Actualmente, ni Harry el sucio, ni Chuck Norris ni Charles Bronson juntos podrían acabar con los que barren para adentro, pero afortunadamente aun queda una última solución para que los jodidos, los que votamos, los echemos fuera.

Si en mi mano estuviese, ni un solo político repetía. Y que me perdone el bueno, ese que sigo buscando por si aparece algún día.

Compartir.

Leave A Reply