DESDE BARCELONA.
Arquitectos y votaciones.
[Jordi Querol]

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A excepción de los concursos de arquitectura que, obviamente, sopesan con rigor la calidad de las obras que los concursantes han realizado con anterioridad, la diversidad al escoger a un arquitecto es muy amplia. La mayoría de las veces, afortunadamente no siempre, los partidos políticos, cuando necesitan colaboradores arquitectos prefieren elegir a correligionarios. En otros casos se recurre directamente al familiar, al amigo, al hijo de aquel vecino que acaba de terminar la carrera y, algunos promotores de obras, acuden al arquitecto más barato. En general, la elección es emocional y, la obra realizada previamente por aquel arquitecto no cuenta para nada. Desde mi ventana, es decir, después de más de 50 años de actividad en esta profesión la única ventaja que veo a esta singular manera de elegir, es que los arquitectos jóvenes, así, tienen más posibilidades. Sin embargo, insisto, lo más positivo sería perder un poco de tiempo en analizar su currículo, es decir, sus antecedentes: las obras realizadas con anterioridad.

El titulo de este artículo incumbe arquitectura y votaciones para incidir en lo mismo. Opino, obviamente, con todos los respetos claro, que parte de los votantes del próximo domingo, ciudadanos andaluces que elegirán democráticamente a sus futuros gobernantes, no han analizado con demasiado detalle las procedencias, las ideologías, y los niveles de libertad de los países donde están instaladas las políticas que defienden algunos de los que se presentan. No me cabe ninguna duda que muchos de los líderes de estos nuevos partidos (‘arquitectos’ con la carrera acabada muy recientemente) y, por tanto, con escasa experiencia a pie de obra, han cautivado al personal a través de sus múltiples alocuciones en radio y televisión. Son representantes que hablan muy bien y han revelado, del contrincante, exactamente lo que los andaluces querían oír. Los andaluces no son una excepción y, muchos de ellos, el domingo, votaran más por reflejo que por reflexión. Al igual que en el resto de España han pasado de la indiferencia a la política, al interés por la política y, ahora, lo que quieren es ajustar cuentas. Están cansados de tanto paro, desigualdad y engaño. Como dije hace una semana, es fácil adivinar que los votos se repartirán, y los partidos emergentes entraran en la Junta. Creo sinceramente que los resultados de las votaciones andaluzas del próximo domingo me darán la razón.

En Andalucía se han emparejado dos cosas: desaliento e indignación. Repito, los andaluces (con toda la razón del mundo), están hartos de tanta corrupción, por eso, cuando escuchan lo que quieren oír, les satisface y escogen al que lo dice para que construya su futuro chalet. Esto es lo que pasará el próximo domingo. Entendiéndolo y, naturalmente, respetando los resultados, a mi me apenará comprobar (ojala me equivoque) que, el próximo día 22 de Marzo, parte de la voluntad andaluza ha optado por el voto no reflexivo. Un voto que es la consecuencia de haber olvidado temporalmente que nuestro contexto europeo de libertades, dañado efectivamente por corrupciones, desigualdades inadmisibles, y un paro laboral excesivo, es mucho más sólido democráticamente que el de ciertos países con estructuras políticas que tienen que ver con las ideas de algunos políticos que saldrán elegidos. Cuando hablaba de escoger al arquitecto ideal me refería a eso, a lo importante que es analizar las cosas que tienen que ver con las actuaciones previas de nuestros teóricos salvadores, es decir, su trayectoria. Cambiar rostros sí, pero si esto daña lo logrado después de tantos esfuerzos no vale. Tendremos que reflexionar.

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1 comentario

  1. Aurelio Pino Domínguez on

    Parece que esta vez si tenemos muchos puntos de coincidencia. Lo importante para realizar una gran y excelente “obra” o “edificio político” se necesita del mejor arquitecto y del mejor proyecto. Todo ello en base a dos cosas imprescindibles: Posibilidad de ejecución (dinero real con el que deberá de disponer de la Junta) y un Proyecto acorde con las necesidades de la sociedad andaluza (Programa político que proponga resolver los problemas de esta sociedad y la viabilidad de dicho programa). Pero, y respetando este día de reflexión, el próximo gobierno que determinarán las urnas, saldrá por pactos entre fuerzas políticas más afines. Quiere esto decir, que cada fuerza promocionará a su propio “arquitecto político” y con su “arquitecto” su propio “Proyecto político”. Ahora la pregunta del millón, se elegirá un proyecto y su arquitecto o se optará por “colegiar varios arquitectos” y “fusionar varios proyectos”….¿Qué saldría de todo ello?….a partir del lunes empezará la danza de sonrisas y “navajeos soterrados”.

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