TERETES.
Qué elecciones.
[Paco Velasco]

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TeretesNo sé con qué carta quedarme. Si con la carta del despecho traducido en la abstención. O con el naipe del cabreo que me impulsa al voto nulo. Acaso con la baraja marcada del partido de mayor éxito en las encuestas. Tal vez con el as fuera de la manga de votar a la formación más desconocida. No sé. No sé porque nada me creo de las promesas de tantos embusteros.

Sea cual fuere la opción que tome, seguiré pensando en cómo se han de resolver los grandes problemas que acucian a la sociedad andaluza que se enfrenta al reto del sufragio universal. Así, reflexionaré sobre la lacra del desempleo, el estigma de la corrupción política, la improductividad de la economía, la mediocridad del sistema educativo o el colapso de la industria del ladrillo.

La cuestión que se suscita a continuación es discernir si cada uno de esos problemas constituyen elementos estancos o, por el contrario, si están interrelacionados. Desde mi punto de vista, la ósmosis es una certeza y, por consiguiente, cualquier análisis distinto al de la interacción se presenta como hipótesis indigerible. Por ejemplo, el desmesurado incremento del paro a partir de 2007 va ligado, inexorablemente, a la muy hinchada burbuja inmobiliaria y a la muy henchida clase política capaz de percibir el terremoto que se avecinaba pero incapaz, por incompetente y traidora a los intereses de la población, de poner el menor remedio. En su lugar, se recurre a la cultura del subsidio, a la maniobra servil del rescate a los bancos y a la consabida frase del “Dios proveerá”.

Cuál de las formaciones políticas que aspiran al voto de cada ciudadano mayor de 18 años se compromete a resolver estos problemas. Quién entre los significados líderes políticos se atreve a dar cifras concretas de disminución del paro parón. ¿Existe alguna rara avis que reflote el barco semihundido de la educación primaria y secundaria o que se empeñe en reformar las universidades para que compitan en buena lid, recompensando a las más destacadas? ¿Alguien es capaz de poner encima de la mesa un acta notarial de rebaja sustancial de los tributos de la renta y de capital para los empleados de elevado nivel de productividad y para las inversiones productivas?

Me temo que no. El blablablá resulta tan chocante que cuando uno prescinde de su tiempo de ocio para atender los interminables “y tú más” con que nos obsequian en los debates televisivos o en los tópicos reiterados de mítines decimonónicos, queda la pena por el fracaso de la inversión. Nada se ha avanzado. Los ciudadanos recelamos de ofertas imposibles y nos maliciamos que la luz al final del túnel es un espejismo en la travesía del desierto de la mentira.

Con todo, mostraré mi carta cívica de ejercicio del voto. ¿Que a quién entregaré mi aval? A la organización menos embustera. En el piélago de desconfianza hacia todos, meteré mis manos en el agua menos turbia. Así es porque así me parece, que diría Pirandello. Porque si me coloco ante el espejo, o me muero de horror o de risa. Y si es de risa, de mi propia calamidad.

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2 comentarios

  1. Inés del Mar on

    Afortunadamente nunca llega la catástrofe tantas veces anunciada por los agoreros y resulta lo que la mayoría entiende que es mejor para todos; sin cabreos, sin despechos, sin embusteros y sin desierto de la mentira. ¿Que no se avanza? ¡Pues claro que sí se avanza y mucho! Hay que ser ciego para no ver cómo evoluciona nuestra Sociedad. Desde luego como no va a avanzar es a base de cañonazos o de Profetas de la Destrucción y de la Descalificación.
    La Sociedad no funciona como un fenómeno osmótico; nada más alejado de la realidad, por muy culta que quede la frase, sino como un sistema abierto y sistémico. Al Dios proveerá, que yo sepa, no ha recurrido nadie en España y ya que piensa tanto acerca de la solución de los grandes problemas nos podría explicar a qué conclusión ha llegado y de camino qué hubiera pasado sin subsidios o dejando en la ruina a los bancos y a sus impositores.
    El Profesor Franz de Copenhage sólo existe en el TBO. Si las soluciones que reclama el autor fueran tan fáciles o evidentes, no sería una cuestión de capacidad porque serían de conocimietno y aplicación Universal, como los antibióticos o los supositorios de glicerina.

  2. Aurelio Pino Domínguez on

    Yo también votaré, pero con una simbólica pinza que presione mi nariz, para evitar en lo posible la fetidez que emanan ciertas siglas politiqueras. Los políticos de verdad, se pueden confundir pero con la mayor honestidad, nunca perfilando de ante mano una maniobra cuasi mafiosa, de intereses inconfesables y por supuesto totalmente ilícitos con el correspondiente adjetivo de “acción criminal”. ¿Para cuando estos Catilinas dejarán de amolar a los humildes admiradores de Cicerón?.

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