La imagen sigue condicionando la alimentación de la mujer a pesar de la crisis

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La imagen corporal y los cánones estéticos siguen ejerciendo una gran influencia sociocultural sobre la población, especialmente la femenina, como lo acredita el mantenimiento de toda una macroindustria de la estética corporal aun a pesar de la crisis económica. Éste es uno de los datos que aporta la tesis doctoral “Procesos cognitivos y emocionales en trastornos de la conducta alimentaria. Percepción de la imagen corporal y toma de decisiones en mujeres onubenses”, defendida por Concha Martínez García, profesora del Departamento de Psicología Clínica, Experimental y Social de la Universidad de Huelva.

El objetivo principal de este trabajo de investigación ha sido el de analizar la relación entre una excesiva preocupación por la propia imagen corporal (o una distorsión en la percepción de la misma) con la decisión de ingerir menos nutrientes de los necesarios o la de realizar otras conductas y hábitos poco saludables. Para ello, Concha Martínez ha estudiado si existen diferencias entre mujeres onubenses que presentan trastornos alimentarios y mujeres con hábito alimentario saludable, ambos grupos con la misma edad –15 años– y similar nivel socioeconómico, en variables como la toma de decisiones relacionada con la autopercepción de la imagen corporal, la composición física muscular y adiposa, los hábitos alimenticios y los de ocio y tiempo libre, entre otros.

La investigación de Concha Martínez concluye que existen diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos en la toma de decisiones y que ésta se relaciona de forma inversa con su autoimagen corporal. En este sentido, las chicas que tienen una peor autopercepción de su imagen corporal (distorsión de sobreestimación) presentan también unas tomas de decisiones más arriesgadas y desfavorables; éstas son las del grupo que presentan trastornos alimentarios. Por el contrario, las chicas que tienen hábitos alimentarios saludables tienen menos distorsión de su imagen corporal y presentan tomas de decisiones más favorables.

Estos resultados se constatan también con los obtenidos a través de mediciones objetivas fisiológicas y el análisis correlacional de variables. Según ha comprobado Concha Martínez, la toma de decisiones se relaciona de forma directa con el perímetro torácico y con el perímetro de cintura. En este sentido, los mejores resultados en el proceso de toma de decisiones lo obtienen aquellas participantes cuyas formas físicas de pecho y cintura son mayores o están más desarrolladas, mientras que las chicas que tienen menores dimensiones corporales en estas variables obtienen los peores resultados finales en dicha tarea.

Incidencia en el estilo de vida

Otros resultados interesantes han sido los obtenidos sobre cuestiones relacionadas con los hábitos o estilos de vida. Según Martínez, a las participantes que presentan trastornos de la conducta alimentaria “no les preocupa no dormir, ni cómo pueda estar la situación económica familiar; tienen la percepción de no ser importantes para su familia y piensan que no han conseguido logros”. Sus hábitos alimentarios, añade Martínez, “son no saludables al intentar evitar la comida tradicional, y aunque comen habitualmente en su entorno familiar tratan de comer a solas”.

Por el contrario, la investigación ha comprobado que las participantes con hábitos alimentarios saludables han mostrado significativamente que les preocupa no dormir lo habitual y también que la economía familiar pudiera estar afectada. Asimismo, tienen sensación de ser importantes para su familia y de conseguir logros propuestos, sus hábitos alimentarios son saludables al procurar llevar a cabo la comida tradicional y en su entorno familiar.

La conclusión central de la tesis de Concha Martínez es que en el trastorno de la conducta alimentaria existen procesos cognitivos (toma de decisiones relacionadas con la autopercepción de la imagen corporal) y emocionales (diferente ejecución a lo largo de la tarea de la toma de decisiones, especialmente afectada en la fase de rendimiento, frente a la fase de aprendizaje) que los hacen compatibles con la teoría del marcador somático de Antonio Damasio, según la cual las emociones dirigen nuestros procesos de decisiones y de razonamiento.

“Procesos cognitivos y emocionales en Trastornos de la conducta alimentaria”, que ha obtenido la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad, es una tesis doctoral dirigida por José Ramón Alameda Bailén, profesor titular del Departamento de Psicología Clínica, Experimental y Social de la Universidad de Huelva, y por Tomás Eugenio Martínez García, médico titular especialista del Área de Medicina Interna (FEA) del Hospital General Comarcal “Riotinto” de Huelva. Además, esta investigación ha sido incorporada al proyecto “Imagen y Salud, Alianza para la prevención de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)” de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, en el que la doctora Concha Martínez colabora como experta en trastornos alimentarios.

El trabajo se encuentra disponible en el Repositorio Institucional Arias Montano de la Biblioteca de la Universidad de Huelva. También se puede acceder al mismo a través de la web http://rabida.uhu.es/dspace/handle/10272/8916

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