TERETES.
Guerra de religiones.
[Paco Velasco]

TeretesDiego López Garrido es un político versátil. Chaquetero, según algunos. Cuestión de matices. La versatilidad es una cualidad cuando señala al individuo capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones. La condición de chaquetero constituye un defecto en tanto los cambios de opinión obedecen a una conveniencia personal, a una actitud de adulación y a un carácter servil e incluso rastrero.

Diego López Garrido es un hombre de izquierda por más que se haya caracterizado por seguir el curso de la corriente oportunista que baña el camino desde Izquierda Unida al Partido Socialista. Don Diego es un jurista de reconocido prestigio en el terreno constitucional. Don Diego, con todo su bagaje intelectual, mete la pata hasta extremos grotescos y ridículos. El hombre ha debido estar en un estado peculiar de nirvana cuando ha escrito que la matanza de cristianos en Kenia tiene un mensaje: “hay una guerra de religiones”. Proclama tan vacía como la que acuñó el innombrable personaje sobre la alianza de civilizaciones.

Parafraseando al Marqués de Santillana, “frase tan horrorosa non vi en la frontera”. Comentario tan pobre no escuché ni leí en mi vida. Expresión tan torpe, necia y estúpida es difícil de encontrar entre gente serena. Guerra de religiones. Pero sabrá López lo que una guerra es y, en especial, lo que define a una guerra de religiones. El caballero no precisa si esa guerra es el resultado del rompimiento de la paz entre potencias o entre naciones o entre bandos o entre personas; si es guerra abierta, a muerte, campal, de cifras o de bolas, de nervios o de galaxias, de trincheras o de precios, galana, psicológica o preventiva. Si al estilo ETA o Al Qaeda. O guerra santa, por motivos religiosos de los musulmanes a quienes no lo son. En cualquier caso, dónde la declaración de hostilidades. Porque lo mismo, no hay tal, sino voluntad de hacer la guerra por su cuenta.

Guerras de religión entre facciones católicas, entre suníes y chiítas. O entre musulmanes y cristianos. No. Ni siquiera hay guerra por medio. Existen asesinos que matan en nombre de un dios al que toman en vano. Qué culpa tienen los musulmanes de esta matanza perpetrada por terroristas sin misericordia que dicen actuar en nombre de Alá. Qué culpa tienen los cristianos por profesar la religión de Jesús. El terrorismo no puede camuflarse en interpretaciones carentes de lógica. El uso sistemático del terror es el arma esgrimida por grupos políticos, religiosos, nacionalistas e incluso por gobiernos para coaccionar a la ciudadanía en ausencia de guerra. Ausencia de guerra, señor López. Aquí no hay soldados ni combatientes. En Kenia, como en Atocha o en Nueva York, hay verdugos desalmados y víctimas con alma de mártires. Pero guerra, no.

Declaraciones de otro tipo, patochadas.

2 Responses to TERETES.
Guerra de religiones.
[Paco Velasco]

  1. Un momento de relax, música, una taza de té, a ver qué tenemos hoy. Una no deja de asombrarse de estos artículos, dignos de estudio, porque es difícil escribir más adjetivos descalificativos por centímetro de texto y menos argumentos, construyendo una realidad alucinante de la que alimentarse, como una droga, para sostener lo insostenible. Igual que Don Quijote ante los molinos de vientos.
    A base de insultos y descalificaciones no es la mejor manera de sostener ideas, opiniones o razones.
    Así que, como el autor sabe perfectamente lo que es una guerra y especialmente la de religión, pontifica acerca de la falta de precisión del pobre López, que no tuvo el detalle de decir si era abierta, a muerte, campal, de cifras,…, para llegar a la conclusión de que no hay guerra de por medio, que son simples asesinos que matan en nombre de un Dios al que toman en vano.
    ¡No hay guerra, no hay guerra, entérense todos! Es un simple espejismo lo que vemos en la tele, en la prensa, lo que escuchamos en la radio. ¡No se engañen, no se engañen!, ¡no son tanques, no son tropas, no son aviones, no son bombas, no son cañones, no son ciudades destruidas, no son ametralladoras, no son burkas, no son lapidaciones, no son ejecuciones, no son muertos…!
    El Papa, cuando dijo: “Nuestros hermanos son decapitados y cruxificados ante nuestros ojos y nuestro silencio cómplice”, al igual que el pobre López, tampoco sabía lo que es una guerra de religión.
    Suspiro, respiro de satisfacción, con tranquilidad, pues son simples terrorista en ausencia de guerra y las víctimas tienen alma de mártires; y digo yo que a ver cómo les decimos a las victimas lo de la patochada para que no se lo tomen muy a mal.
    Pero guerra, no. ¡Menos mal!
    Y como dice José Mota: ¿y si sí…?

  2. he echado de menos el articulo en semanasanta.

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