Laberinto social.
La mujer del César.
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierEste santo país no deja de asombrarme. El exministro socialista de justicia Juan Fernando López Aguilar es acusado de un caso de malos tratos, suspendido de militancia por el PSOE y apartado del grupo socialista europeo.

La cuestión ya de por sí mandaría muchos cojones, sin tener en cuenta que él fue el que aprobó la Ley de Violencia de Género.

Curiosamente, en España viven de aquella ley y de procurar que se ejerza de una u otra manera unas ciento veinte mil personas. Pero no vayamos a pensar que el ministro sentó cátedra, dado que el Consejo General del Poder Judicial, después de su aprobación, continuó solicitando la reforma del Código Penal y de la Ley de Enjuiciamiento Criminal por parte de los sucesivos gobiernos, dado que les resultaba imposible implementarla y conseguir resultados medianamente justos para las víctimas tras su entrada en vigor.

En el año 2011 publiqué un ensayo sobre la Violencia de Género, “A Hostias con el Maltrato, Cara y Cruz de la Moneda”, presentado en la Casa Colón bajo el auspicio del Ayuntamiento de Huelva, y tras entrevistarme con un elevado número de víctimas llegué a la conclusión de que aquí se vive una gran mentira y además se mueve una ingente cantidad de dinero, valga como ejemplo que la Unión Europea aporta tres mil quinientos euros por cada denuncia que se produce al respecto en nuestro territorio nacional.

Cuando salió a la luz la citada publicación el estado aportaba para el citado concepto 12.000 millones de euros anuales y las comunidades autónomas y otros 21 millones más, de los que no revertían en las mujeres implicadas en la violencia de género ni un cinco por ciento del total, ¿quién se comía el resto? Casualmente recibí un correo de un representante español en Bruselas, ofendido, porque no trataba en la obra la indefensión del hombre respecto a los malos tratos ejercidos en algunos casos puntuales por la mujer (lo cual no venía en aquel momento al caso) me pasó, pienso que por error, unos datos espeluznantes sobre el capital que mueven los partidos políticos, sindicatos y otras asociaciones para gestionar los malos tratos recibidos por las mujeres víctimas de la violencia de género en España.

Entre 2007 y 2010 de quinientas mil denuncias solo hubo sentencia condenatoria para cinco mil casos, de los que con los recursos se quedaron en poco más de mil firmes. Aquello se transformaba en un 0,5 por ciento de eficiencia de aquella gran mentira mediática, permitiendo que los maltratadores campasen a sus anchas a pesar de las denuncias.

Seguramente si me hubiese podido reunir en Roma con Julio César, en sus tiempos de gloria, y le hubiese relatado lo que aquí está sucediendo a día de hoy, me habría dicho en referencia al señor Aguilar, “No basta que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”.

Yo no soy quién para decir, ni imaginar si la razón la lleva él o su mujer, pero evidentemente, si quien ha sido el jefe supremo de la justicia española, de esos que mueven mas fichas que la Vegas, poniendo y quitando cargos a su albedrío, seguramente saludando en aquellos tiempos amistosamente a quien le vaya a juzgar a día de hoy, por entonces su subordinado, que ahora lo tendrá sentado frente a sí como acusado, sí puedo decir, que este juez tiene planteado un marrón del número uno, dictamine lo que dictamine, que en todo caso siempre dejará en duda la versión de la señora y jamás beneficiará las necesidades de las víctimas de nuestro país.

En lo que va de año se sobrepasan las nueve víctimas mortales por violencia de género y como diría Nietzsche, aquí “La verdad es una mentira colectiva y el impulso de verdad un olvido y represión inconsciente de la mentira”. En resumen, nos creemos o queremos creernos, que se está avanzando algo en este sentido, lo cual a mi entender no es cierto, pero tranquiliza a nuestra sociedad.

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