Opinión: Eduardo Galeano, fiel a las ideas, comprometido con el ser humano

(Texto: Antonio López Rodríguez)   Los pueblos de América Latina están de luto. Crespones negros deben lucir las librerías del mundo, incluidas las de las metrópolis. Abatimiento en el movimiento obrero internacional. A primera hora de la tarde me llegaba desde Cuba la noticia de la muerte de Eduardo Galeano en su Montevideo natal. Dolor, consternación, impotencia fueron las sensaciones que me embargaron. Tan pronto pude despejarme del shock producido ante tan luctuosa pérdida se fueron rebobinando por el vídeo de mi mente ciertas experiencias  producidas en torno a la obra de tan  relevante narrador. Confieso sin pudor alguno que la primera vez, hace ya algunos años, que tuve la oportunidad de deslizar las páginas de sus “Venas abiertas de América Latina” entre mis dedos sentía que la satisfacción y la emoción se fundían provocándome un nudo en la garganta que me hicieron romper a llorar lágrimas como garbanzos. Varios meses después, en el haber del autor, inicié de nuevo la lectura del mismo libro con el mismo resultado. Algo así como escuchar en la distancia un fandango de Rengel, de Rebollo o de Paco. Difícil de entender, pero confieso que así fue. De este libro decía Robert Cox en el Washington Post “Galeano invoca mágicamente las imágenes, aromas y sonidos de la historia, en un épico trabajo de creación literaria”.

 

Recuerdo con nitidez como aquella mañana del 11 de Octubre de 2006, Eduardo Galeano nos obsequió con una conferencia en el aula magna del edificio Jacobo del Barco de la Universidad de Huelva para la presentación de, en aquel momento, su último libro titulado “Los nadies “. Eduardo Galeano, el utópico que perseguía con su pluma y su mesurada palabra el socialismo real como forma más igualitaria y más democrática que el descompuesto neoliberalismo, fue siempre soldado de las ideas y rescatador de la recordación secuestrada de su América Latina aún bajo la lava de fuego de sus memorias. Al terminar el acto quise agradecerle cuantos momentos de felicidad me había proporcionado su extensa obra para, en nombre de la Peña Cultural Flamenca La Orden de Huelva, regalarle la discografía de otro genio de la sensibilidad, de otro grande de la guitarra flamenca, la de Miguel Vega nuestro Niño Miguel. La sensibilidad de Galeano nos dice hasta siempre en estos momentos. La del portento de la bajañí hará próximamente 2 años.  Ambos grandes de la sensibilidad, esa que reconocemos como imperecederas. Lástima que la programada agenda del uruguayo le impidiera estar aquella noche con nosotros en La Casa de la Colina entre fandangos de Huelva y quejíos de cante grande. Él también lo lamentaba. Después de una dedicatoria personal de su puño y letra en “Las bocas del tiempo” que guardo como oro en paño me despedí con un hasta siempre, VENCEREMOS. Nos entendimos porque compartimos trinchera. Él, hasta el último suspiro de su vida, yo dispuesto a seguir marcando las huellas de sus pisadas. Ayer se nos fue uno de los nuestros. Desde ayer, su legado literario tomará aún más presencia y actualidad entre los nadies en esta escuela del mundo al revés, donde tantas injusticias, irónica y figuradamente. fueron denunciadas  por Galeano. Por eso, porque la lectura de sus libros tanto me conmovieron le grito a este mundo de patas arriba,………    ¡ Gracias, Eduardo, gracias ¡.

 

 

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