Opinión: El crucero de Mr. Marshall

(Texto: VOX) Todos conocemos aquella película española de 1953, dirigida por Luis García Berlanga, con actores como José Isbert, Manolo Morán y Lolita Sevilla, Bienvenido, Mr. Marshall. Discurre en el entorno de una Europa de posguerra, que los americanos tratan de recuperar económicamente. En esa magnífica película se detalla cómo un pueblo, Villar del Río, se prepara para recibir a los americanos que iban a visitarlo, engalanando el Ayuntamiento, con la banda de música y con todas sus gentes dispuestas para tan importante evento. Sin embargo, cuando llega el momento, los americanos pasan a toda velocidad atravesando el pueblo, con destino quién sabe a dónde. Y como alma que lleva el diablo, ni tan siquiera se percatan del esfuerzo que ha hecho ese pueblo para recibirlos.

El jueves 23, llegó al puerto de Huelva un crucero que no venía con americanos, sino con ingleses. Pero no he podido evitar el recuerdo de aquella película por sus evidentes similitudes.

Se nos venía informando de la llegada de éste y de otro crucero el domingo 26. Los comercios de Huelva se dispusieron para recibir a 2000 turistas que debían pasear por sus calles y adquirir productos de nuestra tierra. Esos comerciantes invirtieron su dinero en adquirir tales artículos, esperando buenas ventas, con unas expectativas que su alcalde les había creado. Pudimos leer en la prensa digital de nuestra ciudad comentarios a esas noticias, dando la enhorabuena al alcalde, agradeciéndoselo, etc.; noticias que vendían como un logro del Ayuntamiento la llegada de ambos cruceros.

Por desgracia, el jueves por la tarde la realidad fue otra. Los viajeros llegaron con la información de que en Huelva no había nada que ver, y que lo único que valía la pena era El Rocío o Sevilla.

Así, la tarde transcurrió en el centro de la ciudad sin pena ni gloria. Con los mismos de siempre, los de Huelva, y con los comercios cargados de mercancías que no podrán vender, y que algunos deberán tirar por ser perecederas.

¿Quién se responsabiliza ahora de las pérdidas de estos comerciantes? ¿Quién les va a ayudar?

No deja de llover sobre mojado. Esos mismos comerciantes han aguantado la crisis, la zona ORA, que con un fin totalmente recaudatorio hace que los posibles compradores se desplacen al Holea, por ejemplo, donde hay aparcamiento y es gratuito.

Sabiendo que quien crea empleo de calidad son las PYMES y que a muchas de las empresas tradicionales de Huelva las estamos matando poco a poco, desde VOX proponemos soluciones:

Favorecer el acceso al centro de Huelva a sus ciudadanos: a sus comercios, sus restaurantes… El ORA necesita, cuanto menos, un reordenamiento – tal vez desaparecer- para favorecer este acceso.

Mejorar las comunicaciones de Huelva; esto es vital. Hay que hacer ya las autovías que nos una de forma directa a Cádiz y a Extremadura. Y hay que mejorar las conexiones ferroviarias con Sevilla.

Dragar la Ría, para que esos cruceros puedan llegar hasta el muelle de las canoas. Y hay que tener guías turísticos para que reciban a sus pasajeros, con circuitos organizados que incluyan, desde un paseo por el centro y un chocolate o un café en la

Plaza de las Monjas, hasta una visita al Museo, un paseo por el Muelle del Tinto, por la Huelva inglesa, con un espectáculo con cante y baile en los jardines de la Casa Colón, y un recorrido gastronómico.  A falta de monumentos hay que hacer que los turistas se diviertan que es el principal objetivo del que viaja. Para que todo esto pueda ocurrir antes hay que dar a conocer el programa a la agencia de viajes que los trae.

El Plan Marshall, efectivamente, no incluyó a España. Los americanos pasaron de largo porque las autoridades de Villar del Río no comprendieron que no bastaba con un buen recibimiento y una buena foto.

Desde VOX queremos enviar nuestro ánimo a estos comerciantes y a todos los onubenses que piensan que Huelva necesita un gran cambio. ¡Vamos a hacerlo!

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