Brillante pregón romero en Cartaya a cargo de Emilio Palacios

090515 PREGÓN 12 M 090515  pregon 04 M 090515 pregon 01 M 090515 PREGON 13 M 090515 pregon 15 M 090515 pregón 00 M 090515 pregón 0 M 090515 pregón 02 M 090515 PREGÓN 03 M 090515 PREGÓN 05 M 11 090515 PREGÓN 06 M 090515 PREGÓN 07 M 090515 PREGÓN 08 M 090515 pregón 09 MEl cartayero Emilio Palacios ofreció la noche del viernes, en el teatro del Centro Cultural de la Villa, un Pregón de Exaltación a San Isidro Labrador que será difícil de olvidar. Por su manera de convertir en poesía y sentimiento cada una de sus palabras y por la calidad artística de un espectáculo minuciosamente trabajado y perfectamente hilvanado de principio a fin, puntada a puntada, y en el que le acompañaron engrandeciendo sus palabras todo un conjunto de artistas locales, de manera que el suyo fue un espectáculo que, como le transmitió sobre el escenario el propio alcalde, Juan M. Polo, “ha dejado el listón muy alto”.

Acompañó a su texto, plagado de profundas vivencias romeras, al cante, la joven artista María del Carmen González Vento, que levantó al público con sus fandangos romeros; y un grupo flamenco constituido especialmente para la ocasión, del que formaban parte cuatro de sus hijos y uno de sus nietos, y que fue acompañando cada una de las fases de su intervención con sevillanas compuestas para poner música a sus palabras. Le arropó también al baile la joven Carmen Cejudo, acompañada en una de las ocasiones por José Antonio González Silva, que derramaba su arte sobre el escenario cuando por un instante dejaba de hacerlo el propio pregonero, que abandonaba continuamente su atril, presidido por su medalla de San Isidro, para recorrerlo de arriba a abajo recitando su poética visión de la Romería cartayera, buscando siempre el amparo de la gran portada que presidía el decorado y que reproducía la antigua ermita.

En su ‘Pregón de los Seis Puntales’, como él mismo lo llamó, Palacios fue desgranando una a una las esencias de la tradición romera de la localidad, las que él mismo definió como “las columnas que sostienen el templo romero y que nacen de nuestra manera de ser y sentir la fiesta”. El cante “y su duende”; el baile, “las pasión hecha gestos”; el vino, “oro líquido que tiene el arte de unir al cante y al baile; “la belleza de la mujer cartayera”; el porte del caballo y su jinete, y “la fe que nos une para acompañar a San Isidro año tras año, el Santo que representa la humildad del hombre corriente, de los hombres labriegos sencillos de Cartaya”.

Y consiguió el pregonero poner sobre el escenario cada una de esas esencias, destapar aromas, hacer visibles momentos y detalles, trasladar a un público entregado desde el teatro hasta la Pradera, desde la Pradera hasta la ermita, hasta el camino, el pinar.., sin dejar de pasar por las calles Santa María o La Pila, momentos clave del recorrido del Santo por el municipio.

Fue el suyo un recitar continuo de “confidencias a San Isidro”, hechas “al pie de una hoguera”, en una noche romera, de reflexiones en voz alta y desde la emoción más profunda de quien reconoció haber vivido la fiesta desde muy pequeñito y por tradición familiar. Así, desgranó uno a uno los detalles de la fiesta, acompañando su intervención de un rosario de fotografías que se proyectaban al ritmo de sus palabras y de la música, y que se recreaban en detalles que convirtieron el escenario en la Pradera, presidido por la espectacular reproducción de la portada de la antigua ermita, que realizó Paco Villegas. Agradeció el pregonero en este sentido también el trabajo de producción de su hijo Emilio, y el trabajo escénico de Pepe Garrido, entre otros.

Si algo dejó claro el pregonero es que la romería cartayera y la devoción por San Isidro hunde sus raíces en la tradición familiar, “y es esta tradición, transmitida de generación en generación, la que hace que no pare de crecer” y la que quedó de manifiesto sobre el escenario una vez concluido su pregón. Así, recibió, tremendamente emocionado, el regalo que al final de su intervención le entregaron sus siete nietos, y que era precisamente, una fotografía de sus padres, que abrazó con lágrimas en los ojos el pregonero.

Además del reconocimiento de un público que abarrotó el teatro y que se puso en pie para tributarle un largo y emotivo aplauso, recibió Palacios el reconocimiento de la Hermandad de San Isidro, de la mano de su presidente, Julián Pérez Segura, que le hizo entrega de la medalla de la misma y de un cuadro con la plegaría a San Isidro, y que le agradeció “los hermosos momentos que nos has hecho vivir esta noche”.

También del Ayuntamiento de Cartaya, en cuyo nombre el alcalde, Juan Miguel Polo, le entregó una placa conmemorativa en agradecimiento por su excepcional contribución “al mantenimiento y realce de esta tradición”, y por tratarse, además de la segunda ocasión en la que Palacios pronuncia el Pregón en honor a San Isidro, después de que ya lo hiciera también en 2005.  Polo se mostró “orgulloso de reconocer en nombre del pueblo de Cartaya el derroche de sentimiento y emoción de que nos ha hecho partícipes hoy aquí Emilio Palacios” y en la misma línea el alcalde hizo extensivo después este reconocimiento “a todos los pregoneros que le han antecedido por su generación aportación al alma misma de nuestra Romería, que, junto con el trabajo de la hermandad, ha sido y sigue siendo fundamental para que siga creciendo”.

Y por último, llegó el agradecimiento de  los hermanos mayores de la Romería 2015, la familia de Isidro Vaz, que, como es tradición en Cartaya, fueron los que designaron al pregonero. Hermano Mayor y pregonero se fundieron en un emotivo abrazo, y contagiaron a un público que agradeció también con un aplauso unánime “el trabajo constante que a lo largo de los años ha realizado por la fiesta el hermano mayor, que no podía llamarse de otra manera”, como había reconocido con sus emotivas palabras del propio Emilio Palacios.

PISTOLETAZO  DE SALIDA A LA ROMERÍA

Fue el broche de oro a un espectáculo que derrochó emoción de principio a fin y que da el pistoletazo de salida a los actos romeros y religiosos que desde este fin de semana se irán sucediendo en la localidad hasta que entre los días 28 y 31 de mayo tenga lugar la romería cartayera. En este “mayo en el que la luna cartayera mira hacia la pradera”, como lo definió el pregonero, se sucederán a partir de ahora las citas importantes, y la primera, mañana mismo. A las diez de la mañana del domingo 10 de mayo partirán los romeros cartayeros, desde la Casa Hermandad hasta la Pradera a recoger al Santo, al que traerán hasta el municipio en procesión a partir de las 20:00 horas de la tarde y después de una jornada de convivencia en la aldea.

El próximo día 15 de mayo, Onomástica del Santo, se celebrará la salida procesional de la Imagen por las calles del municipio, hasta llegar a la Iglesia del Apóstol San Pedro, una iniciativa que se repetirá este año por tercer año consecutivo. Allí, a las 20:30 horas, se oficiará la santa misa en su honor.

La parroquia cartayera albergará entre los días 25 y 27, a las 20:15 horas, el triduo con santo rosario y misa y en el que participarán todas las hermandades de la localidad. A partir del 28 de mayo, con la ofrenda de flores en la Plaza Redonda, comenzará la romería cartayera, en la que, según destacó ayer el alcalde, “estamos trabajando desde hace semanas la Hermandad y el Ayuntamiento, para que esté listo el dispositivo municipal de servicios y seguridad, así como los accesos y cada uno de los detalles que implica una celebración de estas características”. El primer edil agradeció “el esfuerzo de la Hermandad, durante todo el año” y reiteró la colaboración municipal.

 

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