Laberinto social.
De puente a puente y tiro porque…
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierMe contaba mi padre aquello de que en las elecciones llegó un político a un pueblo y desde el balcón del Ayuntamiento gritó que construiría un puente, a lo cual los vecinos le dijeron que allí no había río. Seguidamente, el político prometió que también les pondría uno ¿será por mentir?…teniendo bobos que te crean no existen límites.

Ya ni recuerdo desde cuando nos están contando las milongas del AVE, del aeropuerto o del puente directo a Punta Umbría o a Moguer y lo único que se me antoja es pensar en la línea Huelva-Zafra o retrotrayéndome más la de Huelva-Ayamonte, aquella parecida a la que siguen teniendo los portugueses, más listos que nosotros, que hasta nos cobran por pisar su parte íbera.

Aquí, como somos tan espabilados y nos sobra el dinero, lo que hacemos es que derribamos el puente, ese que costó un pastón, pagado con dinero público como todo, el de la Avenida de Cádiz, cuya construcción en su momento también serviría de propaganda electoral, ese que nos ha estado dando un magnífico servicio a todos los que vamos o venimos de la zona de levante, colocándonos en un plis-plas en pleno centro de la capital, el enclave que ha servido de apeadero de los estudiantes de la Rábida durante décadas y continuaba haciéndolo hasta antes de ayer. Pues viene la ministra de fomento, da dos pases de pecho y nos jode el invento.

Que no me digan que era necesario tirarlo. La zona de las marismas del Titán tiene espacio para un AVE y para una bandada de esos pájaros entera. Esto viene a ser como si quisieran construir ese prometido aeropuerto (cada vez que se aproximan las elecciones) y derribasen al efecto el Juan Ramón Jiménez y de paso el Infanta Elena por falta de espacio.

Como los ecologistas andan en otros menesteres no he oído una voz que defienda ese paraje colindante a la prometida estación, en el que abundan los patos, las avocetas, los correlimos y los zarapitos reales, en una extraña concentración tan cercana a una ciudad que dudo que exista otra por el estilo, salvo la de los caimanes de Florida, y que indudablemente con el flamante proyecto va a desaparecer. Pero qué más da si ya no tenemos patos ni en el estanque del parque 12 de Octubre.

Bueno, el caso es que de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente. Había que hacer algo colosal y épico para acaparar portadas y se ha hecho. Cogeremos un trocito de alguna de esas vigas de hormigón y lo guardaremos con todo el cariño, como si fuese un pedacito del muro de Berlín, cuyo derribo sirvió para facilitar la vida de las personas, no como este, que nos va a suponer molestias e incordios, aunque como siempre no pasa nada, la vida sigue y Huelva, la de las grandes tragaderas como siempre, traga que traga…
(Federico Soubrier García, sociólogo y escritor)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *