Laberinto social.
Cómo votar sin pifiarla.
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierEvidentemente tanto usted como yo conocemos a personas que, a nuestro humilde entender, no están capacitadas, digamos intelectualmente, para votar de forma lógica, razonable o, al menos, racional, pero que por supuesto se encuentran en todo su derecho de ejercer el voto. Otra cosa sería que, igual que para conducir o cazar, tuviésemos que superar un test psicológico, en este caso con una tanda de cien preguntas de esas en las que al final te estás contradiciendo si tienes las neuronas bailando, esto eliminaría probablemente a un gran sector del censo electoral. Lo mismo yo entraría en él, con lo cual me ahorraría algún que otro sofocón.

Por supuesto, el que vota pueda acertar, apoyando a la derecha, al centro o a la izquierda, pero sería conveniente tener en cuenta varios aspectos que resumo en este decálogo:

1º El votante, ¿a qué status pertenece?, ¿qué salario gana?, ¿está en paro?, ¿es pensionista?, ¿está enfermo? Es importante saber si es empresario, trabajador de cuello blanco o de cuello azul (estos dos últimos definen a la clase media acomodada y a los obreros, camisa o mono).

2º ¿Cómo va a tratar el partido elegido los temas básicos para el desarrollo de nuestra vida? entendiéndose por tales: la sanidad, la educación, la cultura, los salarios, las subvenciones, las ayudas, los impuestos y las infraestructuras comunes.

3º Habría que sopesar si el partido elegido ha gobernado y si ese es el caso ¿cómo lo ha hecho?, si ha cumplido sus programas, si ha mentido, si ha hundido el país en sus legislaturas y, sobre todo, si ha tratado a los de su clase ideológica decentemente.

4º También tendríamos que contrastar si las siglas son nuevas, ¿por qué han surgido? ¿qué espacio ideológico viene a ocupar? dado que el espacio es el que hay y ya está todo inventado. Y de nuevo, pensar si sus propuestas nos benefician tanto personalmente como a nuestras familias y al entorno en el que nos movemos.

5º Ante todo, de los políticos no se puede creer jamás lo que dicen, hay que asumir lo que hacen y además ¡qué representan!

6º Un factor muy reseñable es el grado de corrupción y con ello me refiero al reconocido públicamente, ya que el real es imposible. Señal con la que también podremos puntuar nuestra elección.

7º ¿Qué formación tiene su líder? Por ejemplo, sería conveniente que tuviese una cierta cultura (estamos cansados de escuchar gambas) y al menos hablase inglés (en las generales, por aquello de Bruselas), para eso evidentemente no hay que ser una lumbrera, pero al menos hay que tener una mente abierta.

8º ¿Nos interesa que haya mayoría absoluta? Tal vez fuese más positivo una caja de quesos de la vaca que ríe para que decidan entre todos, evitando así la tiranía.

9º Tendríamos que tener en cuenta que nuestra elección no es baladí, puede poner en jaque el futuro del país. Recordemos la película de Kevin Costner “El último voto”.

10º En esto de votar hay que ser egoísta, es absurdo que las ovejas voten al lobo y no a sus representantes lanudas, tanto o quizás menos que el que un obrero ponga su papeleta en manos de empresarios o viceversa.

Solo me queda desearle suerte en las urnas y ya veremos qué nos depara el futuro.

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