DESDE MI CABINA.
Un milagro sin explicación matemática.
[Paco Morán]

Hemos pasado del derrumbe a la esperanza de salvación. Y todo ello en una semana. Nadie esperaba estar así y aquí en este momento. Y si alguien tras el partido de Las Palmas dijo que el Recre se salvaría, le consideraré un osado.

Nada está logrado, pero de llegar a producirse la permanencia, lo consideraría como un milagro sin explicación matemática. Ni Pitágoras podría encontrar una respuesta al porqué.
De ver a un equipo muerto tras la contundente derrota en Las Palmas, a mirar con optimismo las dos últimas jornadas de liga.

Cierto es que más que por merito propio, el Recre sigue vivo por demérito de Barcelona B, Racing, Sabadell y Osasuna. No había vivido una liga tan barata por abajo como esta. En una liga lógica, los equipos descienden incluso con 50 puntos. El Mirandés el año pasado descendió con 50 puntos. Desde la temporada 1997 cuando se implantó una liga de 22, nunca un equipo se salvó con 44 puntos. El Recre podría crear un precedente histórico.

Queda una bala en la recámara, y saldrá del cañón el domingo a las 18:00 ante Osasuna. Allí en Pamplona se produjo el último descenso del Recre a Segunda B hace 15 años. Luego vino el ascenso burocrático que nos permitía volver a Segunda y un año más tarde a Primera.
Nos preguntamos el porqué se ha producido ese cambio radical en el juego del equipo en tan sólo cuatro días. Seis derrotas contundentes y merecidas y ahora dos victorias contundentes y merecidas. Si nos volvemos locos buscando los motivos, tal vez lleguemos a la misma conclusión que al hacer las cuentas de la salvación.

El Recre no se puede salvar por sí mismo, pero lo están salvando los rivales. Ya hoy han sido dos (Barcelona B y Sabadell) los que han quedado atrás. Queda ahora pasar a Osasuna y Racing. Sólo es el equipo cántabro el que nos queda atado en dependencia a lo que haga. Si el Recre gana todo y el Racing también, se salvará. Si el Recre gana todo dejaría atrás a Osasuna, Barcelona B y Sabadell. Casi depende de sí mismo para salvarse con el permiso del Racing.

La final de Pamplona es tal y como suena siempre que el club cántabro nos de autorización. De ganar en Pamplona, el último partido en casa ante el Barcelona B sería pan comido.
Ahora queda preparar una semana concienzuda ante un equipo navarro que veo muerto. Considero que ahora el único rival que tiene el Recre es el Racing. Juega mañana ante el Numancia, en siete días en casa ante la Ponferradina. Y cerrará la liga ante un salvado Albacete en el Carlos Belmonte.

En todo caso, ocurra lo que ocurra mañana, sigo considerando que estamos asistiendo a un milagro sin explicación matemática.

Una liga de cinco en la que se salvará el menos malos y con sólo 44 puntos. Sería un precedente histórico que contribuiría a la llegada de nuevos dueños.

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