Laberinto social.
Ahora podéis.
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierCasi me atrevería a analizar la postura de aquellos que han votado, apostando por este cambio en el panorama político y se han atrevido a romper el cristal que entre muchos, yo diría demasiados para un país de obreros, montaron sobre el alféizar de una ventana hermética y demasiado azul. Y quien diga que las políticas a día de hoy no tienen colores, que se cuide el daltonismo.

La calle habla. Dice lo que espera de los nuevos partidos de izquierdas con mil apellidos diferentes, pero hijos de los mismos padres, que han irrumpido en el devenir político, el comenzar con un simbólico gesto de bajarse el sueldo en los primeros plenos de sus nuevos consistorios, aunque esto no represente nada, aunque sigan los flamantes concejales ganando el doble de sus salarios que en sus puestos de trabajo habituales. Ya estamos hartos de que en el primer pleno, tras los comicios, todos los partidos políticos, independientemente de su color, por mayoría absoluta, decidan casi siempre subirse la nómina y viajar en primera clase.

Solo se espera un gesto, ese rayo de luz que anhela que en las Generales vuelva a romperse el cerco y escapen los pescados, esos que han estado asfixiados en una sinrazón bruseliana bajo las órdenes de otros países donde se vive mucho mejor.

Estamos deseando que los sindicatos, totalmente desestructurados a la vez que ninguneados, comiencen a retomar la palabra junto a las nuevas Juntas de Gobierno, al rescate de todas las libertades coartadas, los derechos robados y las pagas saqueadas a trabajadores y trabajadoras. En ese sentido sí se hace necesario retroceder en el tiempo para volver a comenzar la andadura.

Exactamente esperamos lo mismo de los nacientes gobiernos en las autonomías que han conseguido renovarse, una razón imprescindible para poder confiar en que sería también positivo el cambio a nivel general.

Cualquiera que tenga unas mínimas nociones de economía sabe que el consumo es la base del desarrollo y más en el caso español, donde la escasez de tejido industrial continúa siendo abrumadora. No es necesario conocer las teorías de Adam Smith para darse cuenta de cuántos negocios han tenido que cerrar durante esta legislatura y la cantidad de puestos de trabajo que se han perdido por tal motivo. Es indispensable que el dinero circule y eso solo se consigue con salarios, pensiones, ayudas y subsidios decentes y trabajos estables. Esto no es una utopía, es factible, se puede conseguir. Hoy por hoy, el 22,2% de los españoles vive bajo el umbral de la pobreza, cuestión que no es permisible en un país en el que el capital evadido por la corrupción ha superado al recortado al pueblo bajo la excusa de la crisis.

Únicamente la confianza que nos puedan aportar los que ahora entran en las nacientes órbitas políticas puede hacer que al final nuestro pueblo decida que sí, que es necesario el cambio, sobre todo en temas sociales. Que la educación, la sanidad y el Bienestar Social en general, que nos han destrozado, son imprescindibles para poder vivir de una forma medianamente digna.

Creo que no es mucho pedir a los que habéis generado todas estas expectativas y ahora podéis, porque lo tenéis en vuestras manos, cumpláis con vuestras promesas y prediquéis con el ejemplo. Valga de colofón la futurista frase de José Luis Sampedro “El sistema está roto y perdido, por eso tenéis futuro”. A ver si es verdad que al final se puede, tal y como él vaticinó.

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