Opinión: Y la gente decidió

Antonio del Valle(Texto: Antonio del Valle Jiménez. Co-portavoz del Circulo Podemos Huelva Isla Chica) Tras las elecciones municipales hay que afirmar que en Huelva capital hay un gran perdedor. Ni siquiera es el PP en sí (que también), pero sobre todo es Perico Rodri, que nos ha intentado vender una nueva reinvención después de dejarnos un panorama desolador: más paro, menos empresas, menos viviendas sociales y un largo etc. Pero aunque este no es el objeto principal de este análisis electoral, solo quiero destacar que ha bajado 12751 votos, o lo que es lo mismo 18,59 puntos menos sobre sus resultados de la anterior convocatoria municipal. Tiempo habrá de analizar la Huelva que se hereda, los resultados por distrito y por mesa electoral.

Hay otros datos que pretendo destacar, pero vaya por delante mi felicitación a las fuerzas políticas de la capital, sobre todo a aquellas que mantienen o han mejorado su espectro electoral: a Izquierda Unida, que baja pero se mantiene; a Mesa de la Ría, que incrementa sus votos; y a Gabriel Cruz, que mejora levemente los resultados de Petronila Guerrero, por lo que debe llevar el timón de la gobernabilidad con una difícil y delicada situación municipal. Dicho esto quiero mandar un abrazo solidario para aquellos compañeros/as de la provincia que han sido respetuosos con las resoluciones de Podemos y las decisiones de sus órganos de coordinación. Sé el esfuerzo que ha conllevado intentarlo en una provincia con otras fuerzas bastante asentadas. La provincia no es fácil, y habrá que crecer para poder ganar.

Lo del descalabro del PP y el crecimiento de C’s era de esperar, ya que ha habido una transferencia importante entre ambos bajo la teoría de los vasos comunicantes, que también se ha dado a nivel nacional. A mi juicio, son ‘el mismo perro pero con distinto collar’, y como bien sabéis la élite de la bolsa está detrás.

A nivel nacional el batacazo del PP ha sido generalizado, perdiendo más de 2.600.000 votos. El PSOE pierde otros 850.000 a pesar de algunos resultados puntuales como el de Huelva y en menor medida Sevilla.

En estas elecciones hay que destacar que en las comunidades autónomas PODEMOS ha sabido calar en la gente de manera espectacular, ya que además de conseguir una representación importante en las 13 comunidades autónomas a las que concurría, sus resultados han roto la hegemonía de los populares en siete de ellas, auspiciando unas buenas vibraciones para otros eventos electorales que están por llegar.

Algo parecido ha ocurrido en algunas grandes capitales y otras muchas ciudades, donde Podemos ha concurrido con  plataformas instrumentales o agrupaciones de electores a base de consenso, de avales ciudadanos, de un buen programa, de generosidad y de buen hacer, con muy buenos resultados que harán realidad las ilusiones de la gente para inaugurar otra forma de gobernar en las ‘casas del pueblo ciudadanas’, los ayuntamientos. Los casos de Barcelona EN COMÚ o MADRID AHORA son un nítido y claro exponente avalado por Podemos. Santiago de Compostela, A Coruña y Ferrol con La Marea, Zaragoza en Común o Cádiz  con Sí se Puede son otros buenos ejemplos de candidaturas de participación y unidad popular que nos marcan el camino.

Cuando los proyectos y los programas nacen desde abajo de verdad y son las gentes los protagonistas directos, -no la gente en singular- y las que conforman estas fuerzas ciudadanas, un alto porcentaje del éxito está garantizado, como se ha podido comprobar.

De vueltas al análisis local, casi todo el mundo sabe que en Huelva no hubo proyecto de unidad popular ni agrupación de electores que pudiera haber sido avalada por el Consejo Ciudadano municipal o por el Consejo ciudadano de Podemos estatal. En el camino quedó la posibilidad de una candidatura con EQUO, Mesa de la Ría y el movimiento vecinal, pero esta no pudo ser porque algunos se empeñaron en no profundizar en esa posibilidad. En este contexto parece clara como el agua la apuesta, empecinada y manifiesta de unos cuantos, de confeccionar una “candidatura”  -bajo el paraguas de las siglas de un partido instrumental de ámbito nacional- a toda costa y pese a los riegos  que ello comportaba, fundamentalmente para Podemos. Claro que al parecer eso importaba poco si  con ello se evitaba el filtro de unas verdaderas primarias más participativas y abiertas, donde de manera transparente pudiera participar toda la “gente” de Podemos y otros ciudadanos. Aquí viene a pelo el refrán de Juan Palomo,… “yo me lo guiso y yo me lo como”. En todo caso, si el fin era bien intencionado, que lo dudo, este no se puede justificar nunca por los medios y el sistema empleados.

Ahorraré otras valoraciones que bien pudiera hacer sobre la legalidad interna del procedimiento elegido, o de los pulsos de los promotores  de este fracaso hacia la dirección municipal de PODEMOS, a sabiendas que se contravienen las esencias y las normas de nuestra organización.

Si claras fueron las sin-razones, más claras han resultado ser las consecuencias del proyecto. A pesar de haber recibido algunos avales de apoyo a titulo “personal” (avales que en justicia pudieron haber recibido también otras candidaturas de la provincia con alguna más calidad democrática y otras de iguales características) ni siquiera ha alcanzado el resultado obtenido  por nuestra organización en las elecciones Europeas de 2014, cuando nuestro partido era un recién llegado al que mucha gente desconocía y apenas había oído hablar de él.

Los proyectos poco o nada participativos no gozan del apoyo popular, aun cuando se haya querido vender que era un proyecto de PODEMOS con el único argumento de que  llevaba algunos inscritos en la candidatura electoral; argumento a todas luces insuficiente para el electorado, que seguro quería algo más.

Mucha “gente” sigue apostando por este proyecto para cambiar las cosas de verdad, a pesar de esta pequeña tormenta puntual, y sabemos que mantienen su esperanza e ilusión en este partido. Volverán, como cuando cada año resurge la primavera, después de una gélida estación invernal.

Pero para PODEMOS el mayor CAMBIO y reto están aún por llegar, a pesar de las parcelas ganadas en estas recientes elecciones, y es conseguir en las Elecciones a Cortes Generales que se propicie otro gobierno y otra forma de gobernar. El actual está agotado y ha demostrado  su incapacidad y su insensibilidad para con la España de los ciudadanos.

Necesitamos por tanto un gobierno que se ponga de frente contra la actual patria de los banqueros y del poder del dinero, y que lleve a la ciudadanía a cotas de suficiencia y “dignidad” para acabar con la precariedad; un gobierno que atienda las necesidades básicas ciudadanas como su mayor prioridad, que proteja  el servicio público de calidad, que contribuya a la redistribución de las rentas mediante una adecuada y progresiva política fiscal para hacer efectiva la solidaridad, que fomente el empleo, la producción industrial sostenible, la igualdad de oportunidades y la justicia social, la cultura, la ciencia y la investigación, la protección del medio ambiente, los derechos de los consumidores y la igualdad efectiva. Un gobierno, en suma, que afronte el difícil reto de hacer volver la solvencia a nivel internacional, que abogue en la comunidad de naciones por mecanismos para la paz, la tolerancia y la lucha contra la pobreza en el mundo.

Creo sinceramente que en estas elecciones locales el “ciudadano onubense” lo entendió, y que en el ejercicio de su libertad de voto también eligió en libertad. Está claro que la gente apareció y eligió. Respetemos pues su noble decisión.

 

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