Cobos Wilkins se reencuentra con su club de lectura en la prisión de Huelva

Cobos Wilkins Prisión (1) Cobos Wilkins Prisión (2) Cobos Wilkins Prisión (3) Cobos Wilkins Prisión (4)Lo tenía previsto desde antes de publicar su último libro, ‘Pan y cielo’ pero por motivos personales lo ha tenido que posponer hasta este martes.

En la biblioteca del Centro Penitenciario de Huelva, Juan Cobos Wilkins, reunido con los internos componentes del club de lectura homónimo comenzó dando un repaso a su último libro de poesía publicado, ‘Biografía impura’ del que además de comentarlo leyó un par de sus poesías;  a continuación habló sobre el libro ‘El mar invisible’, libro que cuenta la historia de un preso que va a ser ajusticiado por garrote vil al día siguiente,  acusado de asesinar a una pareja de mujeres y pide y le conceden pasar la última noche de su vida charlando con otro preso, un maestro republicano encarcelado por homosexual y activista político. El libro recoge una noche en una cárcel franquista llena de confidencias, secretos, reflexiones e intensas esperanzas, donde la cercanía del mar se nota en la piel y se huele pero no se ve.

Juan comentó que pidió permiso a la dirección del Centro Penitenciario onubense para visitar la antigua prisión de la Avenida Federico Molina para ver y sentir, in situ, lo que sus personajes del libro verían y sentirían, por dónde entraba la luz, dónde estaba la enfermería, la escuela, los locutorios, el tamaño y sonido de los cerrojos.

Por último, Cobos se ha explayado con la presentación de su último libro publicado, ‘Pan y cielo’, un libro escrito en clave de humor que trata del santo de Trigueros, San Antonio Abad, el santo sindicalista, su relación con el patrón de Huelva, San Sebastián y su visita al cielo por petición del mismo dios.

Juan confesó tener mucho sentido del humor sólo que nunca hasta este libro lo ha utilizado en literatura construyendo un original relato que cuenta cómo el pueblo de Trigueros,  durante la segunda república, supo imponer la tolerancia como valor de convivencia y como se las ingenió para luchar contra la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas que declaraba los entierros y las procesiones como manifestaciones de carácter público para las que se precisaba autorización gubernativa, afiliando al santo a la UGT consiguieron aunar la opinión de los que estaban a favor y en contra de dicha ley. Al mismo tiempo el autor refleja en la obra la situación del país no sólo en años de la Segunda República sino también en la actualidad.

Los tres libros iban dedicados por el autor para su Club de Lectura y entregados a la Biblioteca Miguel Hernández del Centro Penitenciario de Huelva, para que todos los internos de la misma los puedan disfrutar.

A continuación se originó un muy interesante debate entre todos los participantes y concluyó recibiendo el autor un precioso regalo realizado en hilo en los talleres terapéuticos de la prisión que según palabras suyas le ha encantado.

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