TERETES.
Del pito al pitorreo.
[Paco Velasco]

TeretesLlueve sobre mojado. A los ciudadanos españoles se nos trata como al pito de un sereno. Puro cachondeo. Debemos ser el hazmerreír del mundo.

No es que unos cuantos miles de señores, y señoras, congregados en el campo de fútbol del club Barcelona se ciscaran (sic) en los sentimientos de toda una nación abucheando el himno símbolo de la unidad del país. No.

No es que Artur Mas exhibiera su sardónica sonrisa de hiena satisfecha por el deprimente espectáculo. No.

No es que algunos extraordinarios jugadores culés acaben aceptando la libertad de expresión como justificante de los desmanes sucedidos. No.

No es que se discuta la españolidad de Cataluña ni que se utilice el deporte como vehículo para incitar odio y para enfrentar a personas. No.

Es que los ciudadanos españoles hemos perdido la conciencia de clase y el patrimonio de la libertad y de la dignidad individuales, de forma que nos pueden herir por la derecha y por la izquierda hasta morir sujetos a la máxima del silencio de los corderos.

Pitar al himno de España es un ultraje a los sentimientos de un pueblo. Si alguien quiere manifestar su disgusto por una determinada situación social o política, está en su derecho de hacerlo, siempre y cuando, claro está, no bombardee nuestros hogares, no ataque a nuestros hijos, no se mofe de los sentimientos más íntimos de las familias y no emplee la violencia como medio que justifique el fin.

La excusa de esgrimir la libertad de expresión como fuente balsámica de los energúmenos es tan burda como grotesca resulta su predisposición a eludir sanciones preestablecidas. El síndrome Colau de incumplir las leyes que se consideren injustas afecta a súbditos de las peores dictaduras. Si hay una libertad de expresión brutalmente asesinada es la de los españoles que contemplamos, sonrojados e impotentes, cómo miles de sujetos se burlaban, se choteaban y se pitorreaban del respeto y de la seriedad con que a muchísimos millones nos place escuchar el himno del estado español.

Nunca fui partidario de cerrar el campo y de desalojar a los amantes del burrajo, instigadores de actos xenófobos. Nunca. En cambio, soy un decidido defensor de sanciones proporcionadas. Por ejemplo: si algún año se vuelve a producir una final futbolística entre ambos clubes o entre uno de ellos con un tercero, las aficiones encartadas en el pito y en el pitorreo deberán no ser invitadas.

El derecho de admisión pasa por el respeto a la dignidad de las personas en base a la igualdad que preconiza adjetivamente nuestra Constitución. Se trata de que no prevalezca discriminación alguna y de que no se niegue a nadie, de forma arbitraria o improcedente, el acceso a locales públicos. A este fin, el comité que habrá de sancionar, mostrará detenida y minuciosamente las causas que han conducido a la sanción.

Ah, y por cierto, tan española es la lengua gallega como la catalana o la castellana. Y tan nacional de España el Sant Andreu como el Celta o el Getafe. Que en España cabemos todos. Por más que ciertos impresentables se empecinen en romper en vez de construir.

2 Responses to TERETES.
Del pito al pitorreo.
[Paco Velasco]

  1. Inés del Mar

    ¡Qué cosa más tremenda! Sólo han faltado los cuatro jinetes del Apocalipsis y sigue confundiendo la crítica con la injuria…, ¿a cuento de qué referirse a la sardónica sonrisa de Artur Mas, de hiena satisfecha…?, todo un ejemplo de respeto exquisito.
    Con apariencia lógica, a partir de una falta de respeto y de educación, en modo alguno justificable, se hilvana un discurso disparatado, exaltado, en el que sólo falta la Reina de Corazones y el Conejo de la Chistera. Ni somos el hazmerreír de nadie, ni se nos trata como el pito del sereno, ni se ha ciscado nadie en ningún sentimiento, ni es ningún ultraje, ni se mofan de los sentimiento más íntimos, ni hemos perdido la conciencia de clase sino todo lo contrario.
    Y la solución propuesta no la mejoran ni los inventos del TBO; el perfecto ejemplo de la arbitrariedad pura y dura. ¿Cómo no se le habrá ocurrido antes a alguien? Aunque las hay mejores, como detener a todos los que han pitado y ponerlos a disposición judicial o mandar a la Legión…

  2. sancionar a barcelonistas y bilbainos que no estuvieron presentes es una barbaridad. Las aficiones no merecen esto de no intervenir en la proxima copa del rey.

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