Laberinto social.
Verdaderas heroínas, no vírgenes.
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierTodavía resuena la noticia de que “El Arzobispado de Valencia insta a las mujeres a seguir el modelo de la virgen María como “madre, esposa y ama de casa”, ahora que se me estaba olvidando el libro editado por el Arzobispado de Granada “Cásate y se sumisa”. Pues como las féminas les hagan caso se nos hunde del todo el país.

En España, la tasa de empleo femenino ronda el cincuenta por ciento, lo cual supone que aproximadamente una de cada dos mujeres trabaja fuera del hogar obteniendo una remuneración que en muchos casos iguala o supera a la de su pareja.

En un tiempo en el que los hombres “ayudamos” a desarrollar ciertas labores en la casa, generalmente pocas, medianamente bien y a menudo con desgana, exprimiendo los trapos siempre del revés, la mujer española se convierte en una heroína de la categoría de Agustina de Aragón llevando adelante su trabajo en el mundo laboral, los hijos, el hogar, las cuentas, las compras y alguna que otra actividad creativa, deportiva o saludable en el poco espacio de tiempo que le queda libre.

También se da el caso que suele ser la madre la que ayuda a los hijos a realizar los tediosos deberes y a preparar los exámenes, con lo cual repite completos los temarios tantas veces como vástagos haya parido, haciendo ambas cosas con edad avanzada, cuando a nosotros ya se nos ha olvidado que el Pisuerga pasa por Valladolid, ellas tienen todos los conocimientos frescos y al día.

La mente abierta a los setenta y un años de edad de Manuela Carmena, flamante alcaldesa de Madrid, su carrera de jurista con estilo propio y el cambio de imagen que ha generado en un sistema político caduco, vienen a derribar las ideas y pensamientos retrógrados enconados en las rancias estructuras de gobierno, demostrando de paso que los arzobispos, esos que no quieren que las mujeres se integren en sus filas, se equivocan y las damas actuales, verdaderas heroínas de nuestro tiempo, posiblemente sean el motor de un futuro que nos está haciendo falta.

Es más que probable que pronto la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton se convierta en la persona más poderosa del planeta y todos nos movamos al ritmo de su cerebro, cuando los arzobispos quieren a las mujeres con la pierna rota y en la cocina.

Hoy por hoy necesitamos más heroínas, menos vírgenes y aprender a exprimir los trapos mejor.

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