Laberinto social.
Políticos y funcionarios, perros y gatos.
[Federico Soubrier]

Federico SoubrierRecientemente nos ha tocado de nuevo: los políticos se intentaron reír de nosotros cuando salió en primera plana de todos los periódicos la noticia de que íbamos a recuperar nuestros derechos adquiridos y más tarde robados, nos pensaban devolver la paga secuestrada, los días hurtados y, de paso, nos iban a subir el sueldo para compensar nuestro esfuerzo durante la santa crisis. Lo cierto es que nos dio cierta satisfacción, algo así como si detuviesen al ladrón que te ha robado con el botín en las manos.

Al final resultó que era mentira. Seguramente una noticia filtrada, de esas que los partidos utilizan como globo sonda para saber cómo respira el personal y para “hacerse de rogar”.

Por todos es sabido que las relaciones entre políticos y funcionarios siempre han sido tensas, entre otras muchas razones porque somos los que solemos destapar sus asuntos turbios, porque cuando los echan, bien los suyos o los electores, nosotros seguimos en nuestros puestos de trabajo. Además, normalmente cuando les asignan sus cargos no tienen ni zorra idea de por dónde suenan los tiros, ya que lo mismo les da plantar un economista en sanidad que un abogado en medio ambiente, con lo cual dependen de lo que los funcionarios y veinte asesores bien remunerados decidan en cada momento.

De todas formas, como no son tontos, se lo han montado de tal manera que cualquier patán, aunque lleve el país al más profundo declive, con cuatro años que trabaje pueda llevarse una pensión vitalicia de aquí te espero, cuando a nosotros ya nos llevan por la jubilación a los sesenta y siete años con unas pagas de pena.

Lo cierto y la verdad es que aunque nos podamos llevar como el perro y el gato, porque ellos suelen ganarse el puesto a dedo y nosotros mediante oposiciones, necesitan de nuestros dos millones y medio de votos que, unidos a los de nuestros familiares, sobrepasan los cinco, lo cual supera el veinte por ciento del electorado, cuestión que hasta el más tonto de los estadísticos sabe que no es moco de pavo.

Estoy convencido de que antes de las elecciones el globo sonda se hará realidad, porque querrán quedar a bien con el colectivo, manteniéndose en sus mullidas poltronas, devolviendo primero los días de asuntos propios expoliados, ya que eso no les supone ningún gasto, dado que entre todos asumimos el trabajo de nuestros compañeros cuando disfrutan esos días, sin producirse ningún tipo de gasto con ello. Lo mismo sucederá con algún día de los adicionales por antigüedad, también birlados. Más tarde nos ofrecerán otra parte de la paga extra sisada, quizás sobre un treinta por ciento, aduciendo que no se puede sacar más de las arcas, las que sus colegas han vaciado, y después nos descongelarán el sueldo, sobre un uno por ciento, para que nos quedemos contentos con esa miseria tras la pérdida de más de un treinta por ciento de nuestro deteriorado “poder adquisitivo”.

Espero que mis vaticinios se cumplan y por supuesto que ellos, los que nos tuvieron con las huelgas, con los enlutados viernes negros y con las economías bastante jodidas, tengan que preparar sus cajitas de cartón con los rotuladores de colores, los possit amarillos y la fotografía familiar, camino de sus sedes políticas, y posteriormente les deseo, porque no soy rencoroso, que encuentren un trabajo decente en la contraportada de algún periódico local.

Solo me queda felicitar a mis compañeros y compañeras por llevar estoicamente la administración de este país a pesar de las pésimas condiciones impuestas, aunque ni se les valore, ni se les entienda, ni se les tenga en cuenta.

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