Aurora Cañada presenta su última obra poética en Ayamonte

ambiente 2 ambiente. aurora cañada 3 aurora cañada(Texto y fotos: José Luis Rúa) Ayamonte ha abierto las puertas al verano y lo ha hecho con la fuerza que da la creatividad, la iniciativa y el buen gusto. Días atrás se colapsaba el centro de la ciudad con “La noche en blanco” una iniciativa que ha desbordado nuevamente a los organizadores, en parte por la gran respuesta de comercios, restauración, actividades y por otra por la presencia masiva de espectadores que han dado un colorido a la noche, que será difícil de olvidar.

Se abrieron exposiciones de pintura, de fotografía, pintura al natural, dj´s y sus conceptos musicales y otras muchas más actividades. Pero una llamó de nuevo la atención, por la sencillez de la misma, la intimidad y especialmente por ser una rampa de lanzamiento para escritores y poetas de la desembocadura del Guadiana. En el patio interior del Centro Cultural Casa Grande se ofrecía al público la última creación poética obra de la autora ayamontina, Aurora Cañada.

Un acierto traer de nuevo al patio de la Casa Grande la presentación de un poemario incluido en la colección “Los Libros del Estraperlo”, de la asociación cultural Crecida. En la intimidad de la noche y ante un numeroso público, Diego Mesa, escritor ayamontino, fue desgranando con su particular estilo el prólogo del poemario, obra de Manuel Flores Osuna. Un recorrido por la esencia del movimiento poético de Ayamonte y que se desplaza a principios de los años 80, donde Aurora, Eladio y Diego son algunos de sus activos más importantes. Unos retazos de la personalidad y de las características de esta autora local comprometida con la lírica, la denuncia social y la justicia en su término más amplio.

A continuación Aurora Cañada sumida en un mar de nervios, fue agradeciendo, en primer lugar las muestras de apoyo y de colaboración para esta presentación y en segundo lugar desgranando algunos de los poemas que mayor significado tienen para ella o que la fragilidad de la noche le iba poniendo ante sus ojos. Su hermano la acompañó con la lectura de uno de sus poemas, igual que hiciera Clemen Esteban. Y para no dejar solas las palabras, su sobrino, rasgó con enorme maestría la cuerdas de su guitarra y casó perfectamente con cada uno de los versos.

Pero ahí no termino la aventura poética. La abacería de Pedro Orta debería de haber sido el escenario de una lectura poética por parte de los Poetas del Guadiana, pero la invasión de público fue tan enorme, que desbordaron todas las expectativas. El refugio fue de nuevo el frescor del patio de la Casa Grande, allí como en familia por el ambiente, pero más con un centenar de personas dispuestas a escuchar las palabras melodiosas y sorprendentes de Clemen Esteban que supo romper el hielo. Pedro Tavares, Antonio Cabrita Joao Pereira, Joao Viegas, Jorge Rosa o Isabel Calheiros por parte portuguesa junto a las voces de Joaquina Gómez, Aurora Cañada o Ruanacher y las nuevas incorporaciones de Teresa Martin y Estrella García que fueron capaces de transmitir nuevas sensaciones a las ya clásicas de cada encuentro. Un acierto y una merecida ampliación. Fue una noche mágica, con encanto y con sabor a futuro. Una noche que abre de nuevo las ventanas de los sentimientos y los reparte generosamente entre los cada vez más numerosos aficionados a estas lecturas fuera de todo protocolo y rigor.

Los Poetas del Guadiana mantienen el ritmo de creación, lo sazonan con las mejores esencias y lo sueltan al aire con la luna llena. En breves fechas habrá un cita con las nuevas publicaciones.

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