DESDE BARCELONA.
Personajes y lugares de Cartaya.
[Jordi Querol]

jordi querolAl ser muchos mis veraneos en El Rompido, los  desplazamientos a Cartaya han sido cuantiosos y, al  visitar reiteradamente los mismos lugares, al final, se generan magníficas amistades. En Cartaya conozco numerosos lugares, y también a muchos de sus ciudadanos, por eso, hoy, me atrevo a resaltar los perfiles de algunos de los más notorios. Este artículo se ceñirá muchísimo a un contexto determinado, sin embargo, este tipo de sitios y de ciudadanos, muchas veces, también tienen sus pares en otras zonas.

1.- Empezar con Juan Antonio Millán, el que fue alcalde de Cartaya durante varios mandatos, me parece lo más correcto. Con él, su pueblo dio un salto positivo, un brinco al frente de gran envergadura. El litoral cartayero, concretamente El Rompido, le debe muchísimo a este hombre tenaz, carismático y portador de un substancial mostacho. Millán significa para Cartaya, lo mismo que Maragall representa para Barcelona. Dos importantes socialistas que, con sus respectivos defectos (quien no los  tiene), supieron desarrollar con acierto y brillantez el futuro urbanístico de las ciudades que gobernaron.

2.- Ramón Pérez, no solo fue un sutil maestro albañil, Ramón es honrado, profundo y generoso. Una sociedad con muchos vecinos como Ramón implicaría un mundo mejor.

3.- En la Plaza Larga hay dos comercios que merecen  ser comentados, por un lado el de Pablo Mora, un comerciante modélico, extraordinariamente serio. Pablo explica los pros y los contras de lo que vende con rigor y esmero. Hace unas semanas mi hijo Jordi, le compró ‘vía internet’ desde Zurich una nevera y una cocina; fue una operación de libro.

4.- El otro local, lo regentan los Ponce. Padre e hijo (Manolos) se complementan a la perfección. El padre (un personaje educadísimo) ejerce fundamentalmente de ‘español’. Yo, naturalmente no se lo reprocho, simplemente comento que ama a España de manera extremada. El hijo, al igual que su padre, es súper atento. Cuando Cartaya era más pequeña y tenía menos comercios, ellos, vendían el periódico ABC.

5.- Paco Bernal, es el máximo responsable del restaurante Caribe II. Un lugar entrañable donde se come estupendamente. Emplazado encima de las arenas del Piedras, por la noche, con las estrellas encima, los pescados de la zona, y una buena conversación, hacen que la vida se convierta en algo especial.

6.- Otro cartayero singular es Sebastián Gómez, es el dueño del bar ‘En la esquinita te espero’, lugar donde reina un ambiente muy familiar. Sebastián, extrovertido y astuto, tiene una gran vocación: el cante. A menudo arranca con alguna canción, pero se le oye muy poco ya que su local, por la mañana, parece la cofradía de las féminas de Cartaya. Se llena a rebosar de mujeres extraordinariamente palabreras y, por eso, sus múltiples pláticas se oyen desde muy lejos.

7.- Diego Zaplana, es albañil y sobrino de Ramón, con el he hecho varias obras y he podido constatar que sus ganas y su talento están preparadas para seguir los pasos de su tío; lástima que la interminable crisis de la construcción no lo deja avanzar.

8.- El cartayero menos locuaz de todos es Antonio Cárdenas, regenta el bar ‘Ca Cárdenas’ y ofrece un buen vino blanco. Sin decir apenas nada, sigiloso, va sirviendo con diligencia a sus clientes, la mayoría de ellos hombres.

9.- Para terminar tengo que hablar de Joaquín Ceada, gran jugador de golf y dueño del restaurante ‘El Paseo Marítimo’ (también en El Rompido) cuya cocina es excelente. Después de degustar unas estupendas doradas, con el fresco de la noche onubense, y viendo como nuestros nietos corren y juguetean felices por el paseo, termina una bellísima jornada estival.

 

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