DESDE BARCELONA.
Carta abierta a Endesa-Huelva.
[Jordi Querol]

jordi querol(Texto: Jordi Querol) Que nadie de ENDESA interprete esta epístola como una lección comercial. En absoluto, estas líneas que, seguramente, no servirán de nada, son simplemente una reflexión desde el respeto y el sentido común. Una cavilación de un usuario  que, durante sus vacaciones en El Rompido, tiene tiempo para todo,  básicamente para pensar y observar. A título de prólogo, quiero manifestar (y esto no es ninguna astucia) que, como todos sabemos, estos últimos días el calor ha sido aterrador y esto ha podido influir negativamente en la historia que seguidamente relato, no lo sé. El tema es muy simple, cualquier obra de arquitectura, al final, necesita suministro eléctrico, sin corriente la arquitectura residencial no es nada. Pensar en usar candelabros, retornando súbitamente a la Edad Media, podría ser un buen quehacer para una cena íntima, pero no es la solución final. Con las neveras, microondas, congeladores y calderas actuales no se juega, son artefactos que necesitan electricidad; por eso, al ser muchos los artilugios y numerosísimos los usuarios, las empresas que la suministran ganan tanto dinero. Sin embargo, yo que quiero ser una vez más su parroquiano, tengo problemas.

ENDESA tiene nuestro ‘historial’, es decir, siempre sabe si adeudamos alguna factura. Si no la pagas, esperan pacientemente y, cuando los necesitas para algún cometido te contestan que de acuerdo pero que provendrán cuando abones lo que debes. Una manera de funcionar precisa y concreta que nadie puede criticar, sin embargo, este no es mi caso: yo no  debo nada a ENDESA. Antes de instalar mi nuevo contador, tengo que proceder previamente a lo que se denomina ‘regrapeo’, es decir, los hilos que quedaron colgando anárquicamente en la fachada durante la obra se tienen que colocar correctamente pegados a la pared. Los cables son propiedad de ENDESA y, por lo tanto, mi electricista de Cartaya no puede tocarlos, solo pueden intervenir ‘empresas colaboradoras’ de ENDESA, es decir, empresas de su total confianza.

Aquí, empieza el desaguisado, la empresa que ENDESA me otorgó, es una empresa desastrada. En El Rompido, hace mucho calor, sin embargo, a ratitos uno se emplaza a la sombra y se distrae con Internet. Por eso sé que la ‘empresa colaboradora’ que me tocó en suerte tiene una magnifica web a todo color; ofrece teléfonos, direcciones varias y un mail inoperante. Los teléfonos no contestan, y peor aún, el que si lo hace usa la voz de un fax. Es una empresa ‘fantasma’, por eso no menciono aquí su nombre. Al final, y a través de una eficiente empleada de ENDESA me entero del coste del ‘grapeo’, un importe que me hace sentir mal: una tomadura de pelo. Posteriormente, y a través de un técnico onubense amigo, logro enterarme que mi vínculo con la empresa fantasma y costosísima se puede sortear, indicándome otras ‘empresas colaboradoras’ que también pueden ‘grapear’. Me pongo en contacto con una de ellas y nos entendemos a la perfección. Un presupuesto normal que naturalmente acepto y me dicen que la próxima semana ejecutaran el ‘grapeo’ y, a continuación, ya se podrá instalar el contador. Cuánto tardará ENDESA, no lo sé, lo que si puedo asegurar es que esta aventura empezó el 15 de Mayo y, después de más de dos meses, aún no tengo contador. Mi carta a ENDESA termina aquí con este comentario: La existencia de este tipo de ‘empresa colaboradora’ es lamentable. El cliente se exaspera y ENDESA pierde dinero. Como mínimo, alguien en Huelva erró el tiro al buscarla. ¿Por qué?

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