Laberinto social.
Nerón se reencarna.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) La Ley de Montes del PP, que afecta a más de 50% de la superficie del país, queda aprobada  este mes y pasa a permitir el cambio de uso de suelo forestal a urbanístico en montes quemados, sin otra explicación aparente que modificar la norma y privatizar en beneficio de quién sabe quién echando al traste los trabajos de 20 años en materia de legislación para la protección ambiental.

Con la excusa de que esta ley “contribuirá  a la conservación de la biodiversidad,  la prevención de los incendios forestales, la lucha contra el cambio climático y el aprovechamiento económico de los montes”, Isabel García Tejerina, ministra del Ministerio Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, ejecutora de los planes de su predecesor Arias Cañete, da pie a que se vayan a incendiar intencionadamente miles de hectáreas de suelo forestal con el mero fin de su reclasificación como urbanístico.

La justificación será, según ley, por  “razones imperiosas de interés público” y cada Comunidad Autónoma resolverá como quiera, teniendo en cuenta para ello el concepto legal de “monte” como todo terreno en el que vegetan especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, sea espontáneamente o procedan de siembra o plantación y que cumplan o puedan cumplir funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas.

Ya me imagino a algún pirado prendiendo fuego a la sierra de Cazorla o a los pinares de este Mazagón en el que vivo, cargándose el Pino Centenario (nuestro monumento natural) entre otros, poniendo en peligro vidas humanas y fauna animal para montar una urbanización privada, un campo de golf, un complejo hotelero o un imprescindible aquapark.

Sin duda se comenzará a especular con el suelo a la vez que de nuevo con el ladrillo para su urbanización. Antes era necesario que pasaran treinta años de la fecha del incendio para poder reclasificar los terrenos con la prohibición explícita incluso de comercializar la madera, lo cual no daba pie a una especulación inmediata, haciendo que los desalmados perdiesen el interés por cometer fechorías en este sentido. Pero ahora, como pirómanos no faltan y menos si se les paga debidamente, va a arder media España.

Sabiendo que andamos en un país en que los corruptos campan a sus anchas, volverán a resucitar aquellos salvajes que en otros tiempos amarraban a la cola de un zorro vivo una cuerda de un metro con  un trapo en la otra punta, impregnado en brea ardiendo y lo echaban a correr monte arriba para poder construir chalets a los pudientes en pleno medio ambiente.

Curiosamente, la misma ley retira las atribuciones de los agentes forestales para vigilar, investigar y llevar a los tribunales los delitos ambientales, limitándose en adelante a la gestión de sanciones administrativas. Casualmente, ellos se estaban convirtiendo en las moscas cojoneras de empresas y señoritos de cortijo; ahora será necesaria la contratación de vigilancia privada, pero al mando de estos últimos.

Ley Mordaza, LOMCE, Ley de Montes… ¿Para cuándo la Ley del Sentido Común antes de que un reencarnado Nerón aproveche los incendios y nos demuestre su megalomanía? ¿Quizá para cuando esté todo chamuscado?

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor

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