Laberinto social.
En pie de guerra.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) Personalmente llevo muchos años en guerra dialéctica con Inglaterra a causa de la vergüenza de Gibraltar, aunque ahora estoy a la espera de que nuestro flamante rey busque la solución diplomática que nadie ha sabido dar o tire de nuestras fuerzas en un improvisado asalto del tipo Perejil,  heroicidad de cuatro cabras y tres gaviotas que pretendió tener similitud con la toma del monte Iwo Jima, con los yanquis hincando y levantando la bandera de barras y estrellas,  así recuperaríamos al menos el respeto de lo que se nos arrebató y se nos pasa a diario por la nariz dejándonos marcados de por vida con un peñón, símbolo de humillación.

Aunque ya ando un poco cansado de batallitas, no me queda más remedio que declarar mi segunda guerra, esta vez a los franceses, ya que sus sindicatos de agricultores y ganaderos están atacando a camioneros españoles,  cometiendo actos vandálicos, expoliando sus cargas y llegando a producirles daños físicos, tales como contusiones y roturas de costillas.

La policía francesa no toma cartas en el asunto y permite que estos energúmenos destrocen las mercancías de los transportistas españoles generando en nuestro país importantes pérdidas económicas y sobre todo de dignidad. Mientras, el Ministerio de Exteriores se limita a denunciar suavemente los “graves hechos” que comenzaron el veintiuno de julio del presente año pero no se moja el culo tomando contramedidas, como pudieran ser, que aquí no entre ni un camión francés o, ya puestos, darle puertas a su embajador en Madrid.

A mi parecer, los políticos españoles que dejan más babas en Bruselas que una granja de caracoles, ni están ni estarán jamás a la altura de las circunstancias, sencillamente porque no les importan los problemas de los ciudadanos. Porque cobran demasiado y viven de puta madre. A ver quién se atreve a joder a los transportistas alemanes en suelo comunitario.

Con tanto intercambio internacional de policías como se produce en verano para que los turistas tengan menos problemas en las ciudades europeas y sean asistidos por los suyos, bien podrían asignar unas patrullas de Guardias Civiles, para escoltar cada convoy de camioneros que parta de nuestro país y quitarle las tonterías a nuestros vecinos franceses.

Parece mentira que nuestro gobierno mande fuerzas a Mali para acabar con la yihad y no tenga narices de plantarle cara a François Hollande, que acaba de dar la consigna de consumir productos nacionales. Lo mismo la solución pasa porque nosotros no compremos ni un producto que tenga el código de barras francés 30-37.

Al final, mucho eurogrupo, en el que a todas luces se nos ningunean, y muy poca leche. Lo de siempre.

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor

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