Ayamonte, un museo al aire libre

_DSC0302 _DSC0510 _DSC0512 ambiente poetico. tres generaciones de pintores. zona de fotografias(Texto y fotos: José Luis Rúa) Ha pasado el puente de agosto, se ha superado el ecuador del verano y desde ahora, hay que comenzar a mirar el calendario de manera distinta. Nosotros sentimos, como en el día después, esa sensación extraña que siempre queda cuando algo termina y sin embargo las horas de hoy se agradecen para el descanso, para volver al ritmo tranquilo de quienes disfrutan de las vacaciones, o para darle normalidad a esa rutina convertida en nuestra fiel compañera.

Quedan en la calle los sonidos de estas dos noches de verano. Sobre las paredes, se reflejan las obras de muchos pintores que quizás uno imagina, de vez en cuando, y ahora ha podido secuestrarlos en la retina. Las luces naranjas de cientos de bombillas estarán  ausentes por un año. En esta ocasión, la tercera edición se nos ha vuelto a quedar corta. Mucho que ver, mucho que escuchar y mucho que vivir al ritmo de unos días pletóricos de todo.

“Un paseo por el Arte” diseñado por el taller de pintura la Escalera y en colaboración con la concejalía de cultura, con muchas colaboraciones y con una enorme dosis de ilusión, ha sido capaz de convocar a cerca de doscientos pintores locales, foráneos, profesionales, amateurs, jóvenes y mayores, autodidactas y academicistas, pero todos ellos enamorados de la idea y de su obra. A medio centenar de fotógrafos que se han sumado a la muestra de manera espectacular, mostrando lo mejor de sus trabajo y nuevamente a la presentación de poemarios en el patio de la Casa Grande.

El Centro Cultural Casa Grande de Ayamonte y las calles de los alrededores han sido la mayor galería de arte al aire libre desde el principio de los siglos. Las paredes blancas han estado salpicadas de manchas de color de las paletas más ilusionadas y las cámaras más arriesgadas y no solo de Ayamonte, sino de muchas más ciudades. Y el bullicio de las calles, con un público entregado al evento y compuesto no solo por turistas o visitantes, sino por oriundos y vecinos y por apasionados de esto de los pinceles y el lienzo, el objetivo y los filtros.

Nadie ha sido capaz de poder observar con detenimiento los más de mil lienzos expuestos. Ni nadie habrá podido resolver la duda de que obras le podían atraer más, porque tanto lienzo, tanta gente, tanto calor y tantas ansias por querer visitarlo todo, no son buenos compañeros de observación pictórica. Y además, para muchos de los curiosos, las obras se casaban con rincones de un enorme encanto, que no solo sorprendía a los visitantes sino a los propios ayamontinos.

Ese alrededor de la iglesia de San Antonio, o esa calle tan especial que nos lleva a su iglesia, combinando cuadros, estilos y tendencias. Ese patio señorial de los Feu, ese callejón de Domingo de los Caballitos bloqueado por lienzos, o ese Juan de Zamora vestido de luces para dejar a la imaginación sorprenderse con cada escultura, cada litografía o lienzo de mil tamaños. La calle que nos lleva al templo de la Merced repleto de fotografías y que desembocaban en el patio del antiguo convento.

Hoy, es un atrevimiento pronunciar un solo nombre, hacer alguna referencia, definir los gustos o hacer especial hincapié en alguien o en algo. Y no es una selección, es una combinación, porque no es un nombre sino noventa, y no es una obra sino novecientas. Pero que quede en el recuerdo que desde la autoridad de Ángel Guerrero D´Esury en San Antonio, Gómez Feu en su patio o Juan Fernández en Juan de Zamora, hasta la juventud de los hermanos Moreno, Sara Rodríguez o Simón López, han estado también presentes los alumnos de la academia de Laura Rodríguez que han sorprendido en la calle de San Pedro  y las del Ateneo en la fachada de Centro Cultural, y todo ello junto a investigadores o soñadores de la paleta. Ellos dieron el color y otros presentaron sus poemarios, un año más, en un patio de la Casa Grande repleto de un público fiel y entusiasta de los versos, a la vez que los sonidos de un violín o una guitarra hacían guardia a tanta palabra cargada de sentimiento y emoción.

Gracias a quienes nos regalan sensaciones nuevas y nos hacen embriagar de manera tan natural con los mejores productos de la tierra del arte y la cultura. Nosotros y los que nos visitan, se lo agradecemos. Gracias.

 

2 Responses to Ayamonte, un museo al aire libre

  1. No se ha podido describir con más fidelidad y gusto dos noches tan mágicas como las que vivimos en Ayamonte, deseosos ya de las del año que viene! Felicidades Jose Luis

  2. El Ayuntamiento de Ayamonte debe tener en cuenta la enorme asistencia que este acontecimiento convoca y dotar de espacios para aparcar y personal que oriente e informe a conductores que, como es mi caso, después de hora y media de dar vueltas nos tuvimos que marchar sin bajarnos del coche. Eso sí, en una de las calles, para no bajar con el coche por unas escaleras en las que terminaba esa calle, a las que llegué en una de las vueltas, tuve que hacer unas maniobras muy complicadas para girar a la izquierda, única posible, debido a que, además, casi en la esquina había un todoterreno, estimo que mal aparcado, que las dificultaba.
    Cuando ya íbamos de regreso, sin haber podido ver nada de nada, vimos a la derecha una gran explanada – zona de la antigua estación – donde podíamos haber aparcado si hubiésemos tenido la información adecuada y no se nos hubiese colmado la paciencia.

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