TERETES.
La ambigüedad calculada.
[Paco Velasco]

Paco Velasco(Texto: Paco Velasco) Uno de los llamados partidos emergentes, Ciudadanos, está cayendo en la contradicción de quienes pierden por la boca lo que con la lengua tienen de voluntad ganadora. El mal aliento destruye la credibilidad de su mensaje. Cuando esto ocurre, algún problema fisiológico y/o psíquico existe. La ambigüedad lingüística comporta dudas y genera confusión. La persona ambigua se caracteriza por una actitud velada o indefinida que tiende a poner una vela a dios y un cirio a satán. Esa forma de actuar se torna peligrosa cuando el sujeto responde a una estrategia calculada, sobre todo si deambula por el siempre resbaladizo y escabroso piso de la política. En este terreno, la ambigüedad se despoja de su matiz de incertidumbre y se aposenta en un escenario dañino: el de la mentira, el del fraude, el de la estafa.

Numerosos ejemplos actuales sustentan este exordio. Sin embargo, me voy a ceñir a la ambigüedad desplegada por ese dizque dirigente de Ciudadanos en Andalucía que se llama Juan Marín. Vergonzoso y vergonzante. El hombre, antiguo socio municipal “psoecialista” reconvertido en adalid regional de la regeneración in vitro, se ha dejado caer con una proposición que, no por hilarante, me repugna más. Que dice el prócer de lo equívoco que su “formación no ha visto indicios de corrupción en los altos cargos de la Administración” del Psoe. Cómo va a verlos si mira hacia el lado opuesto y cómo va a olerlos si el viento sopla de sur a norte y la mascarilla antiséptica blindada le protege sus pituitarias. Las personas turbias descubren su vaciedad moral en los momentos de necesario compromiso.  La anfibología es una figura que dota de doble o triple sentido a la interpretación con objeto de viciar, maliciosamente, el contenido de la palabra dada.

En el caso de la mina de Aznalcóllar, la intervención de Marín es de traca. Me recuerda al chiste de Cruz y Raya que refiere la indeterminación del socorrista ante la vista del nadador que pide auxilio a voces. Si hay que ir, se va, pero ir para nada…, espeta el protagonista del gag. Pues eso, que el bañista termina ahogándose en la misma medida que la confianza del pueblo acaba estrangulada en manos de estos salvapatrias de boquilla. “Si hay que abrir una comisión”, se abre, se defiende el hombre, pero para qué vamos a molestar a doña Susana e incomodar a su partido.

La ambigüedad calculada de Marín marca la distancia entre la verdad a medias y la mentira a secas.  Apenas tres meses atrás ni se planteaba el sí a la investidura de la señora Díaz. De la noche oscura al feliz alborear, un cambio radical de posición excusado en la firma de documentos de limpieza institucional. Y dónde está ese cambio, matarile  lile, lile. En el fondo del mar donde nunca se encontrarán los restos de los aviones desaparecidos. De esta manera, Marín, fiel a su trayectoria de arribismo político, convierte a la facción sureña de su partido en la marca blanca de la enseña Psoe.

Su emergencia va a durar lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Sus intenciones iniciales pudieron ser buenas y, con todo, no evitar la tragedia. Hoy, a la vista de los hechos, contemplando cómo las instituciones siguen manchadas como siempre, no cabe bondad en su propósito. Ni siquiera tentativa fallida. Simple sorna que deja a su electorado coyuntural en manos de la gran patronal de los partidos que se autotitulan, pomposamente, de izquierda en defensa de los trabajadores.

Basta ya de pavones. Uno está hasta la coronilla de presumidos, ufanos, envanecidos, fanfarrones y otros sinónimos de pavo real. Que se viene a servir y no a catapultar los egos. Marín, que se entere. Porque los ciudadanos de a pie ya nos estamos enterando de la dimensión de ambigüedad calculada de su falaz discurso.

Como escribía Quevedo en “La hora de todos y la fortuna con seso”, para las enfermedades de la vida, no cabe más medicina preservativa que la buena muerte.

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *