Las generaciones poéticas onubenses IV: Las primeras antologías

Poemas mineros(Texto: Rafael Núñez Rodríguez y Alejandro V. Bellido) Hasta nuestra última entrega habíamos visto el ejemplo de dos poetas que hicieron su carrera literaria lejos de su tierra. Sin embargo, en nuestra provincia la forma más habitual de darse a conocer fue la antología. Hoy comentaremos dos casos especialmente llamativos.

La primera obra colectiva de la que tenemos conocimiento, gracias al diccionario de Uberto Stabile, fue la publicada en 1958 en Riotinto. Este librito de apenas 120 páginas, pequeño pero muy cuidado, fue el segundo volumen2 de la colección que la propia Peña literaria se autopublicaba en la imprenta de Viuda e Hijos de G. Chaparro en Riotinto. El primer volumen de la colección podría ser Discurso a las juventudes de Riotinto de Manuel Chaparro Wert. Según Uberto Stabile3, Manuel Chaparro Wert fue un hombre formado en la Universidad, participó en numerosas iniciativas, así como en prensa escrita y en radio. Su nombre volverá a aparecer en otras antologías.

Las características principales de esta obra colectiva son su sencillez y humildad. La fragilidad de sus páginas, ya casi consumidas por el tiempo, nos dejan la sensación de estar ante el primer eslabón de lo que fue la literatura Onubense. Curiosamente, el presidente de la peña era el propio Manuel Chaparro Wert en el prólogo de la obra declaró su intención:
No pretendemos asombrar a nadie. Esta publicación sólo tiende a demostrar a nuestros paisanos, una vez más que el cultivo del arte produce arte; que el espíritu puesto en el camino de la emoción halla su forma expresiva en el poema.

La poesía que encontramos en este volumen fue recogida durante ocho meses en la actividades que la Peña Literaria organizaba. Llama la atención la participación de dos mujeres: Ligia Rueda Silva y Esmeralda Moreno Fernández, debido a la situación de la mujer durante el franquismo. Los versos de esta obra colectiva, gozan de la gracia de lo popular, a veces suenan en ellos las voces del flamenco, los giros de las composiciones de tradición oral y los tópicos de la poesía juglaresca.

«AMOR EN LUZ»
Lánzame un beso en el aire,
que es tu ausencia prolongada
mi dolor;
y mi náufraga tristeza
no encuentra playa en la vida
sin tu amor,
Cuando sientas la caricia
del sol en tus blancas manos,
piensa en mi;
porque yo en el sol he puesto
un mensaje de cariño
para tí.
Juan Delgado López.

En 1965 se publicó Antología de la actual poesía onubense4 con carácter más ambicioso como muestra su propia portada, en ella podemos ver un mapa de la península ibérica y un punto en el lugar de Huelva, como si se diera a entender que querían poner a Huelva en el mapa literario del momento. También llama mucho la atención el adjetivo “actual” contraponiéndose, suponemos a lo que los autores considerasen “pasado”. Entre los antologados encontramos autores no tan actuales para el momento, como Xandro Valerio, que fue un autor en numerosos volúmenes de poesía onubense. En el prólogo de esta edición, Victor Márquez Reviriego, periodista del Andévalo onubense, se alegraba de que hubiesen 25 poetas onubenses listos para ser publicados. Ahora que el tiempo ha pasado, no sabemos cuánto entusiasmo mostrará al saber que fueron tantas las generaciones poéticas que pasaron por nuestra tierra.

La poesía que encontramos en esta antología es una poesía alejada de las corrientes europeas del momento. Todas las voces poéticas de esta antología parecen cantar con voces del pasado. De ahí un hiperbatón, que parece recordar a Góngora como este: “Destellos enarbolando,/ con su pico el aire hendía/ fundido mango.” Solo Jesús Arcensio parece recordar a Whitman, entre los poemas que publicó se encuentra Poema de mi mismo. No obstante, no nos podemos dejar engañar, el poema recuerda más al machadiano “hombre que siempre va conmigo”, que al poeta norteamericano. La nómina de autores no incluye ninguna mujer entre las filas de los que compusieron esta Antología. Sea como fuere, la literatura provincial comenzaba a crecer en número y calidad de autores. Las letras onubenses subieron su segundo peldaño.

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