Laberinto social.
Que viene el tigre.
[Federico Soubrier]

federico soubrier(Texto: Federico Soubrier) A casi nadie se le pasa por alto que la prensa intenta ser sensacionalista y alarmista porque es lo que vende más. La experiencia ha demostrado en innumerables ocasiones que los científicos tienen que obtener subvenciones para seguir adelante con sus investigaciones y mantener contratado a su personal, en la mayoría de los casos becarios que, por una miseria que generalmente da para poco más de su alquiler de la vivienda, les realizan la mayor parte del trabajo duro o digamos de campo, permitiendo que otros se pongan las medallas,  razón  por la cual, en determinados casos, se produce una alianza científico-periodista para que la noticia redunde en beneficio de ambos.

Recientemente salta la alerta de que el mosquito tigre viaja en coche y corremos el peligro de que llegue a las ciudades en las que no se ha empadronado todavía. Nos advierten que puede transmitir enfermedades virales tropicales como dengue o chikungunya, con síntomas de dolores musculares, articulares y fiebre.

Volando solo se desplaza unos centenares de metros pero su presencia, que ya fue detectada en el 2004 y al parecer según los mapas de dispersión presentados en prensa, únicamente tiene constancia en la trayectoria vial que recorre la línea costera desde el Pirineo hasta Cádiz, en once años, donde debe estar haciendo autoestop. Será que no tiene interés por Madrid ni el resto del territorio nacional.

Como el tigre no genera las enfermedades sería necesario que picase a un infectado, viniese y nos picase a nosotros, con lo cual es altamente improbable el miedo que nos quieren meter y además apostaría que eso lo haría igual o mejor uno de los nuestros de toda la vida, si va a África pica a un contagiado, vuelve y nos da la estocada. Valga de ejemplo este comunicado de la Conselleria de Sanitat i Salut Pública: 23/07/2015 –  “No se ha registrado ningún contagio de enfermedad vírica provocado por la picadura de mosquito tigre ni de ninguna otra especie ni en Gandía ni en la Comunitat Valenciana”,  lugar en el que reside hace tiempo.

Algunos ediles catalanes tranquilizaban hasta hace poco a la población, no existía peligro para la salud,  pero la picadura era más dolorosa y la hinchazón mayor de lo habitual.

Estudios científicos internacionales habían dado por sentado que su movilidad se producía mediante  neumáticos, pero eso sí, usados y apilados en todo tipo de transporte conteniendo restos de agua en los que se reproducían. Me pregunto si algún traductor de abstracts no habrá metido la gamba y ha movilizado al Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y al Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), implicando a su vez a los Mossos d’Esquadra.

La cuestión es que el Ministerio de Economía y Competitividad y la Caixa, conjuntamente con empresas particulares, están subvencionando un proyecto bastante singular de controles de mosquitos sobre vehículos elegidos aleatoriamente y al parecer el uno por ciento de todos los especímenes encontrados en el país (de un número secreto) lo han pillado utilizando un aspirador entomológico dentro de un vehículo (benditas estadísticas).

En fin, que las enfermedades mentadas que de por sí dudosamente se darán, jamás serán mortales, que las picaduras de abejas y avispas causan veinte muertes anuales en España, y que de aquí a nada nos exigen una tela de araña homologada en el habitáculo del coche que casualmente venderá el primo de…Y de ahí el dicho “matar mosquitos a cañonazos”… ¡a costa nuestra!

Federico Soubrier García

Sociólogo y Escritor

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